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Alejandra, Christian y Pedro Ponce,  propietarios de la empresa Proquim. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Alejandra, Christian y Pedro Ponce, propietarios de la empresa Proquim. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Proquim está en su tercera generación

27 de abril de 2018 10:14

Trabajar de la mano entre un abuelo, su hijo y su nieta ha sido la receta para el éxito de Proquim, una industria de artículos de limpieza, la mayoría detergentes, con 50 años en el mercado.

Desde hace seis meses la tercera generación de la familia Ponce se incorporó a la empresa para aportar en la operación. Sin embargo, mantener el negocio por más de medio siglo no ha sido fácil.

Pedro Ponce, ahora de 98 años, fue el fundador de la compañía. Al inicio, junto con otros tres socios, arrancaron como importadores del detergente Teepol, de la marca de lubricantes Shell; pero, luego esta firma anglo holandesa les propuso que produzcan en el país.

El fundador explica que en esos primeros años se dedicaron a producir y vender siete productos de limpieza, con el eslogan de “las siete ayudas eficaces”. Una de las estrategias que aplicó fue rodearse de ingenieros químicos que desarrollaran fórmulas para productos de alta calidad.

“Si se piensa a largo plazo hay que pensar en buscar apoyo. Para ofrecer calidad se necesitan técnicos con conocimientos y excelentes materias primas”, indica. Asimismo, en la segunda mitad del siglo XX la compañía adquirió acero inoxidable, una novedad para la época, que permite que los productos sean inocuos.

Durante 25 años, Pedro Ponce comandó la compañía hasta que asumió su hijo Christian, quien compró la parte que les correspondía a sus nueve hermanos. Él explica que le tocó vivir tres momentos empresariales críticos.

En 1987 Proquim perdió una marca de insecticida, que representaba el 33% de sus ventas; luego enfrentó la crisis del sucre, cuando Ponce hijo tenía que comprar materia prima en dólares y vender en moneda local, lo que le impedía a la empresa generar suficientes ingresos para pagar a esos proveedores. El tercer impacto fue la llegada de gran cantidad de productos de limpieza importados, tras la dolarización aplicada en el 2000.

Para enfrentar estos momentos puso en marcha estrategias como lanzar productos para segmentos específicos como Dish Lav, para quienes lavan platos en máquinas; control de costos; compra de materias primas en la región o el país, apoyo a los colaboradores...

La empresa ha entregado utilidades durante 48 años y trata de compensar en todo lo que pueda a sus 10 trabajadores. Por ello es que la rotación es muy baja.En esto está de acuerdo Alejandra Ponce, nieta del fundador.

“Al estar mi papá por 25 años era importante contar con su experiencia y combinarlo con ideas frescas”. Ella ha diseñado promociones, nuevas formas publicitarias, retroalimentación con los clientes, impulso de las ventas, etc. Hoy, el 70% de las ventas de Proquim está en el sector de ‘retail’ y el 30% en el industrial.

Algunos datos

A futuro. Christian Ponce dice que el reto de mantener la empresa en la tercera generación es grande. Entre las medidas planeadas está fabricar nuevas líneas de producción, concretar alianzas o trabajar en el área de alimentos a través de la venta de bicarbonato y otros insumos para la cocina.

Detergente líquido. Este fue un producto que surgió dado el creciente uso de las lavadoras. Actualmente, dice Ponce hijo, producen 150 000 litros al año. También cuentan con otras líneas de productos como aquellos limpiamuebles.

Cifra
200 000 kilos de detergente en polvo produce Proquim al año, en promedio.

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