placeholder
La planta de Farbio Pharma se encuentra en el sector de Píntag, al oriente de Quito. En esta empresa la innovación es una constante. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

La planta de Farbio Pharma se encuentra en el sector de Píntag, al oriente de Quito. En esta empresa la innovación es una constante. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

El recurso humano es vital en el sector químico

14 de diciembre de 2016 11:10

La facturación mensual de Yura, una microempresa que se encarga de la elaboración de fertilizantes, alcanzó este año los USD 1 000 aproximadamente, un monto inferior al del año anterior.

Su gerenta administrativa María José Cañizares relata que este año fue complejo, ya que las ventas bajaron en un 30% aproximadamente. “El sector floricultor registró una caída importante durante este año, por lo que la adquisición de nuestros productos también se redujo”, explica la vocera de esta pequeña empresa del sector químico.

Esto les llevó a tomar otras alternativas como el desarrollo de más productos para diversificar su cartera de presentación. Así esperan, dice Cañizares, abrirse nuevos campos de negocios.
La elaboración de fertilizantes forma parte del sector químico, que tuvo un año complicado, tras la caída de la construcción y por la situación económica del país. Así lo explica Gustavo Ruiz, presidente del gremio perteneciente a la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi).

Este es uno de los sectores más complejos porque abarca un sinnúmero de empresa encaminadas a la producción de materiales para el consumo personal como productos de limpieza y de aseo personal, cosméticos y más. También, participa en la fabricación de productos que son materia prima para la agricultura.

Se suman a este sector los aditivos para la industria, plásticos, empaques, farmacéuticas, equipos médicos, vidrios, cauchos y otros. En total, según la Capeipi, se cuentan 287 empresas, que forman parte de los 10 subsectores que están dentro de este paraguas.

De estas cerca de 280 son empresas pequeñas y medianas y el resto son microempresas, que trabajan para seguir aumentando su participación en el mercado, pese a los inconvenientes que se han dado en el mercado en este año.

“El sector tuvo un año complicado, ya que, pese a que no se registró cierres de empresas, sí hubo un ajuste de los costos de los productos”, indica Ruiz.

El sector de consumo de productos para el hogar fue uno de los más afectados, según el vocero del gremio. La baja fue del 30% aproximadamente.

Por ejemplo, el año anterior, empresas que desarrollaban productos como los desinfectantes o cloro para la limpieza del hogar tuvieron una ganancia promedio de USD 1,5 millones. Este año llegaron a USD 1,1 millones al año.

En parte, esto responde a que las materias primas importadas siguen con un costo alto por las sobretasas; además el encarecimiento de la producción fue más sostenido en este año, señaló.

Según el Banco Central del Ecuador, las exportaciones del sector químico y fármacos bajó un 17% entre enero y septiembre de este año en comparación con el mismo período del año anterior. Pasó de USD 133 525 a 111 062.

La situación fue mejor entre 2014 y 2015, ya que hubo un incremento del 9% (ver gráfico).
Una de las fortalezas del sector químico es que tiene la posibilidad de abrir las puertas a profesionales y brindarles estabilidad. “Damos las facilidades a nuestros empleados para que se desarrollen dentro de la empresa”.

Esta fue una ventaja ya que no hubo un recorte de personal masivo, explica Ruiz. “Tenemos un personal capacitado y formado dentro de las empresas en las que trabajan, por lo que no es fácil desvincularlos por su conocimiento”.

Si bien es cierto, los recortes no se sintieron este año, si hubo un impacto en los precios de productos como los cosméticos.

Paula Castillo es una emprendedora que le apostó a la elaboración de labiales y bálsamos. Ella relata que este año fue difícil posicionarse en el mercado.

En su caso tuvo que subir los precios de los 20 ítems que tiene en su cartera de productos. La razón del incremento de precios, que va entre USD 0,10 y 0,15 en cada producto, es el alza en la materia prima. Por ejemplo, en el mercado ya no se encuentra ceras naturales, sino solo sintéticas. Lo mismo ocurre con los aceites para elaborar los bálsamos.

La opción que tiene ella y otros productores es traer la materia prima del exterior para poder ahorrar. Por ejemplo, hay ceras que afuera cuestan USD 3 la libra. Pero en el país se encuentran a USD 7. “Es un gasto excesivo para las personas que estamos vinculados a este sector”, expresa la propietaria de la marca de labiales y bálsamos Fino de Aroma
.
El sector químico, que acoge a 32 000 personas agremiados en la Capeipi, enfrenta un reto, que se marca cada día y es la innovación. Según Ruiz, esa es la base de este sector que tiene unas ventas anuales por USD 45 millones.

“Tenemos que innovar a diario y entrar en procesos de calidad rigurosos para competir con estándares de calidad y con precios justos en el mercado”.

Pese a estos esfuerzos, asegura que tienen un inconveniente adicional: los trámites, en especial, la obtención del registro sanitario.

Según Ruiz, quien tiene una empresa de fertilizantes, la obtención de este documento es larga y costosa. Se demora entre seis y ocho meses y la inversión va entre USD 18 000 a 22 000 cada ítem.
El próximo año se vienen nuevos retos relacionados a la búsqueda de apoyo a la industria.

Datos varios

El sector. Es el segundo sector más numeroso de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi).
Ventas.  El sector químico de este gremio factura al año USD 45 millones y espera que el próximo año se supere esa cifra con el impulso a las empresas nacionales.
Ley de Plusvalía. Una de sus preocupaciones es la denominada Ley de Plusvalía que se tramita en la Asamblea, ya que se afectaría el sector de la construcción. “Si los constructores bajan sus proyectos quienes les damos insumos como la pintura o techos también nos vemos afectados. Todos frenamos”, explica Ruiz.
Industria nacional. Ruiz asegura que se debe dar prioridad a los pequeños y medianos empresarios nacionales. “Hay que flexibilizar las normativas que interrumpen la fabricación del producto y apostarle a la industria nacional”.
El valor agregado. El sector cuenta con la maquinaria para desarrollar los productos.