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Al puerto de Guayaquil llega la mayoría de productos importados. La tasa se cobra a las mercancías que fueron embarcadas a partir del pasado lunes y que lleguen  luego al país. Foto: Mario Faustos / LÍDERES

Al puerto de Guayaquil llega la mayoría de productos importados. La tasa se cobra a las mercancías que fueron embarcadas a partir del pasado lunes y que lleguen luego al país. Foto: Mario Faustos / LÍDERES

La tasa de control aduanera altera los planes empresariales

17 de noviembre de 2017 20:53

Molestia ha generado entre los importadores el cobro por parte de Aduana de
una tasa para la lucha contra el contrabando y la defraudación.

El pasado 13 de noviembre entró en vigencia la medida, que establece un cobro de USD 0,10 por artículo para todo el universo arancelario. Esto generó incomodidad en los importadores, porque aseguran que la Aduana prácticamente “está cobrando por hacer su trabajo”.

La Federación Nacional de Cámaras de Comercio del Ecuador, a través de un comunicado, explicó que la nueva tasa no financia ningún servicio para la importación y que funciona más bien como un impuesto. Por eso cree que para su creación era necesario un proyecto de Ley y no una resolución emitida por la Aduana del Ecuador.

Esto no lo comparte la entidad, la cual aduce que a través del cobro busca facilitar el comercio y evitar la competencia desleal. Su director, Mauro Andino, señaló que es clave mejorar la tecnología, la infraestructura, entre otros.

Sin embargo, analistas de comercio exterior, como Cristian Espinosa, explican que para acceder a todo ello es el Estado el que debe responder. Por otro lado, el control del contrabando es una obligación y no un servicio.

Asimismo, Espinosa indica que la Organización Mundial de Comercio (OMC) establece ciertos elementos que debe cumplir una tasa para que sea reconocida como tal. “Una tasa debe ser cobrada tanto a los bienes nacionales como a los importados. Como esta no es una tasa por servicios prestados sino un gravamen que se cobra para nacionalizar, tiene las mismas características que un arancel. Y, para cobrar eso, debe estar en la lista de productos y porcentajes permitidos por la Organización”.

Sin embargo, los porcentajes de pago sobre el valor del producto generados por la fijación de la tasa son, a decir del experto, ampliamente más altos que los de los aranceles permitidos por la OMC.

El mismo Estado reconoce que las tasas son parte de los tributos al comercio exterior. Así lo establece el artículo 108 del Código Orgánico de la Producción.

Antes de la emisión de la nueva medida, la Aduana ya cobraba otras tasas. Por ejemplo, existen aquellas por bodegaje, otra de control a los regímenes de admisión temporal para perfeccionamiento activo y almacén libre, etc.

Para los empresarios, un cobro nuevo significa un impuesto adicional, que encarecerá los productos. Asimismo, creen que esto podría poner en peligro los acuerdos comerciales negociados con diferentes países o bloques y aquellos que se busque a futuro.

Embajadores como el de EE.UU., Todd Chapman y de la Unión Europea (UE), Marianne Van Steen, han mantenido reu­niones con autoridades locales para conocer sobre la tasa y otras medidas económicas anunciadas.

Según el ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana, ambos hicieron requerimientos de información al Gobierno sobre la tasa.

Miguel Ángel Puente, presidente de la Federación de Cámaras Binacionales, dijo que la UE analizará el tema en Lima la próxima semana, en el marco de la evaluación de la aplicación del convenio entre el bloque y los andinos (Ecuador, Colombia y Perú).

Entre el 20 y el 24 de noviembre se reunirá en esa ciudad la Comisión Administradora del acuerdo comercial. Los países miembros están obligados a notificar las medidas relacionadas con el comercio que han adoptado en el período entre reuniones de este órgano.

Asimismo, se analizan otros temas vinculados al cumplimiento de las normativas del acuerdo por parte de los participantes.

Campana indicó que al encuentro acudirá una delegación de su Cartera de Estado, encabezada por el viceministro Humberto Jiménez y un representante de la Aduana del Ecuador. “Es un tema que saldrá en Lima. Ya es un año del acuerdo con la UE”.

Un impacto para 1 000 partidas

Para el sector textil el impacto de la aplicación de la tasa es para, aproximadamente, 1 000 partidas. Ese es el cálculo que hizo la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador.
Javier Díaz, director del gremio, señala que ha sido complicado determinar el impacto por producto debido a que en una semana cambiaron las cantidades fijadas como unidad de control para el cálculo de la tasa a pagar.
Con base en los primeros montos, el gremio considera que se producirá un incremento de precios tanto para materias primas y bienes de capital para la producción, así como ítems terminados.
“En el caso de las máquinas para confección, al aplicar la tasa es como si tuviera un 7% de arancel adicional, en promedio. En las textiles casi un 6%, en materias primas como fibras hasta 2,4%, en hilados y telas hasta 3%”.
Sin embargo, la mayor afectación es para los bienes terminados. En las prendas de vestir el impacto es del 17% y en textiles de hogar un 43%, en promedio.
Un aspecto que llama la atención de los empresarios son las diferencias que existen en las unidades de control para productos similares. Por ejemplo, la fibra de algodón tenía una unidad de control de 500 000 gramos, la de poliéster de 1000, entre otros.

La base imponible será mayor

Los importadores de licor aseguran que, dependiendo de la unidad de control por bebida, el impacto en precios puede ser de hasta el 60%.
Al resultado de la suma del precio del producto más los impuestos al comercio exterior, que incluyen la tasa, se le grava tanto el IVA como el ICE de importación. Mientras esa base imponible es más alta, más crecerá el monto final a pagar por el importador para poder desaduanizar.
En algunos casos los empresarios prevén asumir esta alza y seguir vendiendo los licores al mismo precio. Sin embargo, en otros tendrán que trasladar este incremento al consumidor, detalla Felipe Cordovez, titular de la Asociación de Importadores e Licores. En productos como el whisky, el impacto es menor debido a que calculan que tendrán que pagar unos USD 0,14 por botella.
Los licoreros todavía no han desaduanizado mercadería que se haya embarcado una vez que entró en vigencia la medida, el pasado 13 de noviembre. El gremio tiene dudas, además, sobre cómo se determinará el peso para aplicar la fórmula de cálculo (que se divide para la unidad de control).
Los empresarios requieren saber si se toma en cuenta el precio del líquido o incluye también la botella.

Falta claridad sobre la medida

En Importadora Manrique, que trae bisutería, artículos para el hogar, maquillajes, etc., el mecanismo de cobro de la tasa es todavía confuso.
Álex Manrique, titular de la firma, explica que necesita claridad para saber cómo va a proceder con los pedidos que llegarán al país en unos 15 días. Reclaman también la existencia de una lista con las unidades de control para las partidas arancelarias.
El empresario dice que si aumentan los precios para los importadores, también tendrán que subirlos a los consumidores.
Mientras que en los Almacenes Estuardo Sánchez, en los que se vende juguetes, productos de papelería y para la escuela, electrodomésticos pequeños, artículos para el hogar y la cocina, etc., el impacto por la aplicación de la tasa es, en ciertos casos, del 16% y en otros llega hasta 70%.
Calcular una afectación general es complicado, dice, porque sus técnicos tienen que entrar al sistema Ecuapass y verificar uno por uno los valores de la unidad de control. No hay un listado.
La Importadora Victoria -que trae carteras, joyas, relojes s- trasladará al consumidor el impacto del pago de la tasa en los nuevos modelos que importe. Mientras que los importadores de calzado analizan la afectación.

El contrabando es el gran temor

Un incremento de hasta en 60% en el valor de los equipos prevén los importadores de teléfonos celulares tras la aplicación de la tasa.
Paúl Escobar, titular de la Importadora Ciro, explica que trae teléfonos celulares desde una fábrica en Asia. Un aparato que adquiere en USD 10, por ejemplo, tendrá que pagar por la tasa USD 6 más y a parte de eso, dijo, el IVA, el arancel y Fodinfa.
“Posiblemente acá salga con un monto de USD 20. Sin la tasa el valor final era de USD 14”.
El precio de venta al público, sin embargo, podría ser más alto, tomando en cuenta el monto que busca ganarse cada negocio.
El empresario prevé que su próximo embarque sea de 10 000 celulares. Por estos tendrá que pagar USD 36 000 solo por el rubro de la tasa, calcula. “Aparte van los demás impuestos al comercio exterior. En este momento yo no tengo para pagar esa cantidad”.
Con este nuevo pago cree que va a incrementar el contrabando de equipos, provenientes principalmente de Colombia y Perú.
También hay preocupación entre quienes traen otros productos tecnológicos. Sin embargo, entre los comerciantes no hay seguridad sobre cuanto tendrán que pagar debido a que la unidad de control se ha ajustado.

Temor a producción más costosa

El presidente del Directorio de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), Iván Ontaneda cree que la tasa encarecerá la producción.
Él recuerda que los exportadores no son un sector aislado de la economía y compran en el exterior material de empaque, bienes de consumo, maquinaria, etc., para dar valor agregado y crecer en exportaciones, pero ahora por la tasa se incrementará el coste de los productos. Ello afecta principalmente a la competitividad.
Al sector le llama la atención que una tasa por servicio aduanero pretenda recaudar entre tres y cinco veces el presupuesto que tiene Aduana para su funcionamiento, sin una claridad sobre el servicio que se va a dar.
Los exportadores temen también por el impacto en los acuerdos comerciales y beneficios unilaterales que otorgan otras naciones al país.
El gremio dice que se podría poner en riesgo la eventual renovación del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) otorgado por EE.UU., que actualmente genera condiciones de acceso preferencial a cerca de USD 400 millones en exportaciones no petroleras a ese mercado.
Además, cree que se podrían afectar negociaciones en marcha con bloques como el EFTA.