Xavier Rosero, vicepresidente técnico de Fedexpor, analiza la situación del comercio en Ecuador y su relación con el mundo.

Xavier Rosero, vicepresidente técnico de Fedexpor, analiza la situación del comercio en Ecuador y su relación con el mundo.

Carolina Enriquez
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Eliminar el ISD ayuda al exportador ya que permite reducir costos de producción

1 de septiembre de 2021 13:20

Xavier Rosero El nuevo Vicepresidente de la Federación Ecuatoriana de Exportadores analiza los desafíos para impulsar la oferta nacional en diferentes destinos. 

Hace un par de semanas asumió la Vicepresidencia de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor). ¿Cuáles serán las principales acciones que espera desarrollar durante su gestión?
El compromiso con las empresas exportadoras implica entender que se debe plantear un modelo de desarrollo de país, basado en el crecimiento de las ventas no petroleras. Eso implica generación de empleo, innovación, visión de largo plazo de competitividad y productividad, que deben venir acompañados de una agenda de mediano y largo aliento. Esta debe incluir algunos elementos.

¿Cuáles, por ejemplo?
Por ejemplo, correcciones de distorsiones en materia tributaria; logística integral eficiente y segura a escala portuaria y naviera; condiciones de financiamiento que se adapten a la realidades de las necesidades de apalancamiento que tiene el sector exportador, etc. Hay una agenda de trabajo que tiene que ser abordada por esta actividad, para acompañar la política de apertura que ha anunciado el Gobierno. Si queremos que las cosas tengan éxito, el sector exportador debe ser el eje central de la política comercial.

En el marco de esta apertura, hace dos semanas entró en vigencia el Protocolo al Acuerdo del Consejo de Comercio e Inversiones entre Ecuador y EE.UU. ¿Cómo beneficia al comercio bilateral?
El Protocolo fue un paso significativo para promover los negocios e inversiones con nuestro principal socio comercial. Tiene compromisos que están enfocados en la facilitación del comercio, la modernización regulatoria, procesos simplificados para pequeñas y medianas empresas que buscan internacionalizar sus productos, etc. No debemos despojarnos de la idea de que en el mediano plazo debemos concretar un acuerdo comercial no solo con los EE.UU., sino con todos los mercados con los que el país tiene un alto potencial de expansión.

¿Cuál es el impacto para el país de no tener acuerdos?
El costo de no tener convenios con nuestros principales mercados de destino supera los USD 500 millones al año, en barreras arancelarias. Esto nos da la medida de cuan importante es que podamos consolidar una agenda comercial acelerada, muy agresiva, para que toda la oferta exportable pueda encontrar muchos más espacios y afianzar esa presencia que ha logrado posicionar en el transcurso de estos meses de pandemia. Actualmente, las condiciones de competencia internacionales se han vuelto agresivas.

¿Por qué se produce esto?
Hay una guerra de precios a escala mundial. El sector exportador debe operar en condiciones equivalentes a las de los productos que vienen de los principales países competidores.

En ese escenario, concretamente, con este primer acuerdo con EE.UU., ¿cómo se benefician las empresas?
Primero debo indicar que este acuerdo implica asumir compromisos que ya estarían involucrados en un tratado comercial más amplio, uno integral. Son aspectos en los que se genera un beneficio directo, inmediato y transversal. Facilitar el comercio, generar transparencia en los mecanismos de operación aduanera-comercial y otros es algo de lo cual las empresas van a poder beneficiarse, a medida que se vayan implementando las disposiciones del acuerdo de primera fase.

¿De qué otra forma podrá ayudar el acuerdo?
El acuerdo fija las bases de lo que necesitaríamos para tener una relación más fortalecida a escala comercial; que podamos tener más negocios entre empresas de los dos países y esto, a su vez, pueda catapultar ese interés y esa necesidad de complementar el protocolo con un convenio más amplio, con más disciplinas, que puedan terminar de delinear el marco regulatorio en que debería fluir el comercio bilateral.

A propósito de la relación con ese mercado, el Gobierno ha hablado de concretar un acuerdo de cielos abiertos con EE.UU. ¿Podría impulsar la llegada de aerolíneas que lleven carga y mejoren la logística entre las partes?
Por supuesto. Además, la eliminación de distorsiones al comercio exterior es importante porque permite despejar la agenda de temas que pueden generar irritantes en el avance de las coincidencias para llegar a acuerdos con EE.UU.

La Asociación de Representantes de Líneas Aéreas del Ecuador (Arlae) explicó que el acuerdo de cielos abiertos se dará como una consecuencia de la decisión de eliminar el impuesto a la salida de divisas para el sector aéreo. ¿Qué impacto tiene la medida?
Conceptualmente, es muy importante el paso que se dio. Para poder trasladar mercancías por vía aérea se necesita que la logística tenga una incorporación de carga hacia el Ecuador, de manera que los costos de los fletes sean mucho menores y así el comercio se pueda dinamizar más. El hecho que no podamos tener aviones de carga que vengan llenos hace que los de exportación sean caros. Ahí lo que sucede es que limitamos la posibilidad de que más productos y más volumen puedan llegar a las perchas del mercado estadounidense. La importancia práctica de corregir las distorsiones tributarias es que reduzcan costos innecesarios que tenemos ahora.

¿Qué otras distorsiones deberían ajustarse?
La misma lógica que se ha aplicado para reducir el ISD al sector aéreo podría aplicarse para el exportador. Probablemente ya podríamos empezar a pensar en una exoneración completa -de ISD- para la adquisición de insumos, materias primas y bienes de capital para las empresas vinculadas a esta actividad. Además, el seguro del flete, en el momento que se negocia la tarifa con el comprador para dejarla en el puerto de destino, también está cargada con ISD. Esas distorsiones tributarias hacen que se siga sobrecargando la estructura de costos del sector.

Aparte de EE.UU., ¿cómo se está avanzando en acuerdos con otros mercados, como el de la Alianza del Pacífico?
Ese grupo tiene algunos compromisos en materia institucional que pueden reforzar el comercio exterior. No podemos ignorar otros mercados que con urgencia necesitamos abrir. Por ejemplo, la Unión Económica Euroasiática, en la que Rusia es el destino más gravitante. El 12 de octubre próximo termina el Sistema General de Preferencias que tenemos con ellos. En ese punto, vamos a tener una nueva recarga de pago completo por tarifa arancelaria.

¿Cuál es el impacto?
Con Rusia ya no existe una posible renovación porque las condiciones que le habilitaban a Ecuador para ser beneficiario se han superado. El último trimestre de este año, en adelante, nos tocará pagar arancel completo. El 96% de la oferta nacional que llega a ese país está protegida ahora. Se trata de banano, camarón, flores, etc. Sin ese mecanismo, los bienes agrícolas pagarán tarifas del 5%.

Hoja de vida


Formación. Economista por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, con maestría en Relaciones Internacionales en Economía y Política por la Universidad de Bologna, Italia.

Experiencia. Se ha desempeñado en el sector privado como consultor; y en el servicio público, como integrante del equipo negociador para la mesa de acceso a mercados. Director de Negociaciones y Director de Estudios Económicos en el Ministerio de Producción. Secretario Técnico del Comité de Comercio Exterior. Actualmente, es Vicepresidente Ejecutivo de Fedexpor. Asesor técnico de la presidencia del Comité Empresarial Ecuatoriano.