Diego Ochoa, coordinador de la sección de Teoría Económica de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), habla del porqué el ingreso promedio de los ecuatorianos se redujo en el primer semestre.

Diego Ochoa, coordinador de la sección de Teoría Económica de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), habla del porqué el ingreso promedio de los ecuatorianos se redujo en el primer semestre.

Carolina Enriquez
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Ingresos bajos para los trabajadores afectan a la economía a escala nacional

1 de septiembre de 2021 12:09

Diego Ochoa El coordinador de la sección de Teoría Económica de la Universidad Técnica Particular de Loja habla del porqué el ingreso promedio se redujo el primer semestre en el país.

​Los indicadores laborales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que entre enero y junio de este año, el ingreso promedio de los ecuatorianos bajó USD 114,1. ¿Cómo se explica esta caída?
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que los mercados laborales fueron gravemente afectados por la pandemia de covid-19. Los problemas en este ámbito son cuatro veces más complicados en esta coyuntura que en la crisis de la burbuja inmobiliaria, en el 2009. El mundo ha vivido una pérdida de horas de trabajo, lo que impacta en los salarios. Si se compara el año pasado con el 2019, la reducción es de 8,8%.

¿Qué pasa en la región?

Latinoamérica y el Caribe tuvo un 16,2% de pérdida de horas de trabajo en ese periodo. En Ecuador también se perdieron. Eso ha impactado en los ingresos de la fuerza laboral. Estos cayeron.

El INEC indicó, en junio pasado, que los ingresos promedio de los hombres cayeron más que los de las mujeres durante el primer semestre. ¿A qué se debe?

Ha sucedido ese efecto, pero la realidad es que todavía existe una brecha entre los salarios de hombres y mujeres. Por otro lado, la participación masculina en el mercado laboral es mucho mayor. Desde mi punto de vista el efecto de la reducción de los ingresos es tanto para hombres como para mujeres. Además, muchas de ellas se encuentran en el trabajo no remunerado del hogar.

¿Cuál es el escenario de hoy?
Hasta mediados del 2021 todavía existen restricciones a la movilidad, lo que impacta en la producción. No todas las actividades económicas tiene la posibilidad de hacer teletrabajo como, por ejemplo, la educación superior. Este tema afecta fuertemente.

¿Hay otros aspectos que también impactan?
Hay que tomar en cuenta la Ley Humanitaria - posibilitó a las empresas aplicar la reducción de horas de labor en la semana hasta en el 50%, por un año, con posibilidad de extender otro -.
Se debe tomar en cuenta que este año se redujo el número de empresas que se acogieron a la Ley y volvieron a trabajar al 100%, lo que implica pagar las remuneraciones completas.
Hay empresas que todavía tienen restricción de horas. Eso no solo afecta a los salarios sino también al pago de bonificaciones como el decimocuarto sueldo, que se pagó hasta ayer en la Sierra y Amazonía. Las familias que tienen hijos destinan ese valor para hacer frente al pago de matrículas, uniformes, libros, entre otros. En este escenario se produce un problema de demanda agregada.

¿A qué se refiere?
Se tiene un número de personas que tienen una menor capacidad adquisitiva, menor capacidad de compra en el mercado. Por otro lado, esto afecta a las empresas porque hay menos demanda de productos. A la larga esto no es beneficioso. Ahora, a pesar de todo esto, estamos viendo una recuperación de la economía, lo que puede dar una mejor perspectiva.
Con menos capacidad adquisitiva y menos demanda, aún hay cosas por mejorar.
Hay que agregar a todo esto que la economía tuvo un decrecimiento económico bastante fuerte el año pasado. Situaciones como estas, tanto en Ecuador como en otros países del mundo, impactan en la inflación. Cuando hay estas caídas los precios tienden a ser bajos. La inflación llega a cero o cifras negativas. A lo largo de algunos meses de este año hemos visto deflación. Es importante hacer un análisis de la situación de las empresas en este momento.

¿Por qué?
Los ingresos de las compañías se hallan vinculados a los precios. Si hay una caída fuerte de los valores, eso va a impactar a las firmas. Muchas de ellas, sin embargo, han sabido absorber esos costos, mientras que otras no y se mantienen bajo las reglas de la Ley Humanitaria. Es difícil mantenerse bajo una escenario así. Creo que esto también ha marcado el
desempeño del mercado laboral.

¿Qué ha obligado a empresas a continuar con la reducción de horas este año?
Empresas vinculadas a determinados sectores no petroleros de la economía no se han podido recuperar. Por ejemplo, tenemos el caso de aquellas vinculadas al sector turístico. Hay compañías de servicios que han enfrentado mayores problemas. En esta situación las firmas deciden continuar acogiéndose a los beneficios que brinda la Ley Humanitaria.

¿Qué puede pasar con las empresas que no logren recuperarse tras la pandemia?
Evidentemente estas compañías lo que tienen es que ponerse a mirar los costos, tanto fijos como variables. Uno de los aspectos que se debe revisar es el impacto de los salarios para su operación. Habrá empresas que piensen en hacer ajustes, lo que también podría impactar en los indicadores de empleo a escala nacional.

Estas compañías con dificultades para reactivarse, ¿es probable que hayan arrastrado problemas desde antes de la pandemia?
Evidentemente, el 2019 no fue un bueno año económicamente. Se enfrentaba una serie de problemas, como el de falta de inversión. Con el nuevo Gobierno se plantea incentivarla. Recordemos que hay un problema de demanda interna, que afecta directamente al mercado de trabajo. La demanda se compone del consumo de los hogares, las inversiones y el consumo del Gobierno. Habrá que ver cómo se logra una mayor dinamización.

En este escenario complejo. ¿Ha impactado en el monto del ingreso laboral promedio la decisión de las empresas de ofrecer puestos de trabajo pero con salarios bajos?
A medida que la tasa de desempleo sea alta o - enfrente una situación laboral - inadecuada, se marca una respuesta en lo referente a salarios. El poder de negociación por parte de los trabajadores disminuye. Ante la escasa oferta de trabajo, las personas terminan aceptando salarios más bajos.

Anteriormente, usted habló de que ya se ve cierta reactivación. ¿Considera que la situación seguirá mejorando?
Hay que ver las expectativas de crecimiento del país. Si bien no se llegaría a los niveles del 2019, que tampoco es que haya sido un año bueno, sí hay buenas expectativas. Se prevé el 2,8% (según el Banco Central). Asimismo, el valor del petróleo ha mejorado, lo que puede cambiar un poco el escenario.

¿Podrían dinamizarse la economía, el consumo, el empleo y los salarios en el país?
Antes de eso debo llamar la atención en relación con el tema de la inflación, que la pensamos desde cierta perspectiva. Pero créame que el problema de deflación es peor. En la actualidad, si vemos los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, ya se logró ver un 0,53% en
julio. Más adelante se podrían observar cambios .

Hoja de vida

​Formación. PhD en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá en Madrid-España. Máster en Economía Aplicada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Economista por Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).

Experiencia. Coordinador de la sección de Teoría Económica y del grupo de investigación de Crecimiento y Desarrollo Económico del Departamento de Economía de la Universidad Técnica Particular de Loja. Jefe editor de la revista Huella Económica. Su línea de investigación se centra en estudios y modelos de crecimiento económico, del
que es autor de artículos científicos y divulgativos.