El sector hotelero de Manabí mantuvo reuniones de trabajo la semana pasada para analizar la rehabilitación de sus servicios. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

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REDACCIÓN QUITO  (I)
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El apoyo al empleado, clave tras un desastre

30 de abril de 2016 09:42

En medio de una catástrofe, el empleo no es solo una fuente de ingresos, sino también de dignidad. Esa fue la lectura que hizo Keiko Kamioka, directora de la oficina de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en Japón, luego del terremoto que enfrentó ese país en marzo del 2011.

Hace dos semanas, Ecuador enfrentó una de las peores catástrofes naturales de los últimos años con el terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que devastó poblaciones de seis provincias. Con el sismo se calcula que más de 30 000 negocios pequeños resultaron afectados y, con ello, las personas perdieron sus trabajos.

El impacto también es para las medianas y grandes empresas, aunque la afectación en infraestructura y trabajadores todavía no ha sido contabilizada.

Diego Román, presidente de la Asociación de Gestión Humana del Ecuador (AGHE), explicó que las firmas deben enfrentar la tragedia y darle un sentido a su actividad y la de los trabajadores. Por eso considera que un primer momento debe centrarse en el apoyo a la comunidad afectada.

Esto porque los trabajadores logran mantenerse activos, se fijan un objetivo y, en cierto modo, dejan atrás la tragedia. Pero, también deben recibir apoyo, principalmente en la parte emocional, de los departamentos de gerencia y de recursos humanos de la empresa en la que trabajan.

Previo a reanudar operaciones la compañía debe evaluar cuántos de sus colaboradores han resultados afectados, cuántas de las familias de los mismos están impactadas, entre otros. “Todo esto tiene que manejarse con liderazgo (...) y el área de recursos humanos debe saber manejar un equilibrio entre la parte emocional y laboral”.

También, es clave manejar el desconcierto. Esto implica aclarar lo más pronto posible si van a seguir operando o no.

Esto último solo es posible cuando se realiza una inspección técnica de la infraestructura de la compañía. Este proceso debe desarrollarse entre los directivos de la misma, expertos en construcciones y representantes de los bomberos o autoridades de riesgos que permitan realizar una evaluación de las estructuras.

Pablo Suasnavas, decano de la Facultad de Seguridad y Salud Ocupacional de la Universidad SEK, explica que tras la emergencia debieron haberse activado las brigadas para controlar evacuaciones y primeros auxilios en las oficinas y plantas de las empresas.

Luego de la tragedia deben arrancar los planes de contingencia o continuidad. “Las empresas tienen que definir estrategias y acciones con el fin de volver a operar. Esto debe incluir cómo se va a manejar los temas de facturación, manejo de activos, control de infraestructura, reemplazo de recursos humanos, etc.”.

En la parte humana Suasnavas considera que se debe evaluar el daño psicológico y emocional que hayan sufrido los trabajadores. Añade que la gente necesita capacitaciones y apoyo con psicólogos que le permitan retomar su rutina.

Tras desastres naturales, entidades como la OIT han desarrollado programas que incluyen el aspecto social, así como la recuperación del empleo. En el caso de Japón, por ejemplo, se puso en marcha un proyecto para recoger y difundir lecciones aprendidas con el terremoto, así como mecanismos para recuperar los puestos de trabajo durante el proceso de reconstrucción.

De la misma forma, los gremios productivos apoyaron a algunas personas a montar negocios en las zonas en las que existían posibilidades para volver a empezar. Además se implementó un mecanismo de protección social del Gobierno, narra la OIT en un artículo publicado en su página web dedicado al sismo de Japón.

No todos los países corren la misma suerte. De ahí que la Organización desarrolló un programa de respuesta a la crisis y reconstrucción. No solo se aplica en el caso de desastres naturales sino para toda situación adversa.

La entidad considera clave la puesta en marcha de la producción para lograr que la economía mejore, que los trabajadores obtengan recursos y reanuden sus vidas en general.

Suasnavas considera que en este proceso las empresas deben reestructurar su talento humano. Esto implica ver qué personal está todavía operativo, si hay heridos o fallecidos...

Además, recomienda operar con los recursos con los que se tiene, para lo cual es necesario una distribución de las tareas. Según Román, cuando una persona especializada falta puede haber talentos escondidos que puedan reemplazarlo.

Asimismo, los departamentos de recursos humanos deben empezar lo más pronto que puedan a gestionar indemnizaciones, de ser el caso o la puesta en marcha de programas sociales. De trabajar con aseguradoras también es importante una colaboración entre estas, empresa y trabajadores.

Reacción

Luego de una catástrofe natural, las empresas deben contar con un plan de continuidad de operaciones. Las tareas se multiplican en el área de recursos humanos.

417 empresas fueron afectadas en la zona de Pedernales, donde fue el epicentro del sismo.