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Sandra Apolo y Mishelle Zapata son propietarias de Minka Hostel, ubicado en el centro de Quito. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Sandra Apolo y Mishelle Zapata son propietarias de Minka Hostel, ubicado en el centro de Quito. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Los idiomas y la gastronomía son parte del servicio

9 de febrero de 2017 11:37

Clases de kichwa y de español. Esta fue la principal estrategia que implementó Minka Hostel para ganar fama entre los viajeros que llegan al país desde de Francia, Alemania y EE.UU.

El valor agregado de este espacio es que, además de las clases de español, se desarrollan actividades con enfoque turístico como la organización de paseos a la Amazonía o al norte del país; también ofrece clases de salsa o juegos de mesa tradicionales.

La iniciativa de crear un espacio para que los turistas compartan sus experiencias nació en agosto del 2013, cuando Sandra Apolo y Mishelle Zapata, -propietarias del hostal- viajaron a Perú.

En ese país, además de conocer los lugares turísticos, también aprendieron cómo funcionan los hostales para mochileros.

Estos establecimientos ofrecen hospedaje más económico para el viajero bajo el concepto de “espíritu comunitario”. Es decir, que los espacios sean compartidos entre los huéspedes. Por eso también le pusieron al establecimiento el nombre Minka, que significa minga en kichwa, explica Apolo, quiteña de 34 años.

Ambas, luego de llegar de su viaje en agosto de ese mismo año, se pusieron de acuerdo para iniciar con el proyecto del hostal.

El primer paso que dieron las emprendedoras fue arrendar la casa de tres pisos de los padres de Sandra Apolo, ubicada en el centro de Quito. Posteriormente empezaron a arreglar el lugar.

Para darle identidad a Minka Hostel, en la decoración se utilizaron materiales reciclables como palets para la construcción de mesas, sofás y una cama. Unas cafeteras sirvieron como maceteros detalla Zapata, nacida en Guaranda hace 28 años.

El hostal abrió sus puertas en Quito, en diciembre del 2013. Para posicionarse entre los viajeros sus fundadoras utilizaron estrategias a través de Internet: desarrollaron su página web y los primeros turistas que visitaron el lugar escribieron reseñas en Trip Advisor. Por su calidad en el servicio, la página especializada reconoció a Minka Hostel en los dos últimos años con el Certificado de Excelencia, cuenta Apolo.

Jorge Ruiz, de 21 años, se hospedó en Minka Hostel hace dos semanas. Él detalla que estaba buscando referencias de lugares en Trip Advisor y encontró el establecimiento. Afirma que la decoración le llamó la atención y las actividades turísticas son una característica que lo diferencia de otros establecimientos similares.

Los platos que preparan son tradicionales del país. Se cuentan llapingachos, mote pillo, entre otros. Estas recetas también llaman la atención por el sabor, dice Ruiz.

Entre el 2014 y 2015, la llegada de turistas superó las expectativas de las emprendedoras, por lo que llegaron a facturar USD 70 000 cada año. Y en el 2016, pese a que la coyuntura económica golpeó al sector turístico, Minka Hostel obtuvo una facturación de USD 80 000.

En este año, el establecimiento quiere convertirse en un ecohostel. Apolo y Zapata planean incorporar procesos orgánicos como recolección y clasificación de basura, uso de comida orgánica, optimización de energía con paneles solares para el uso de duchas eléctricas, entre otras innovaciones en el servicio.