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En su bicicleta, Hugo Luna visita todos los días los tres locales de Kiwi Limón  en Santo Domingo para supervisar la atención al cliente. Foto: LÍDERES

En su bicicleta, Hugo Luna visita todos los días los tres locales de Kiwi Limón en Santo Domingo para supervisar la atención al cliente. Foto: LÍDERES

La heladería que se convirtió en una franquicia

18 de agosto de 2017 20:10

El 2017 fue determinante para la heladería Kiwi Limón. En julio abrieron su primera sucursal ubicada en la av. La Lorena, en Santo Domingo; y en agosto, arrancó el proyecto de franquicias de la marca. El primer negocio franquiciado se inauguró hace dos semanas en el centro comercial de la provincia de los Tsáchilas.

Hugo Luna, propietario de Kiwi Limón, recuerda que la heladería nació en el garaje de su casa, ubicada en una trasversal en el centro de Santo Domingo. “No era un lugar estratégico, pero pensamos que para empezar estaría bien. Luego de abrir, llegaron otros negocios y ahora es una zona transitada”, señaló.

Él y sus padres tenían la idea que obtener un negocio propio, pero no lograban ponerse de acuerdo en el producto que querían vender, aunque las opciones siempre fueron gastronómicas. Hasta que su padre, Ángel Luna, tuvo la idea de abrir una heladería debido a que era uno de los productos que más consumían en la familia. Al principio la idea no los convencía porque desde el 2012 en Santo Domingo empezaron a instalarse varias heladerías.

“Pensábamos que tendríamos mucha competencia, pero aprovechamos esa desventaja y la convertimos en una oportunidad”.

La familia hipotecó su vivienda y adecuó el garaje de su casa para convertirlo en un local comercial.

Además, contrataron a un especialista en alimentos para que elaborara una fórmula novedosa. De ahí nació el helado de yogur sabor a limón y otro a vainilla.

El primer día solo fueron amigos y conocidos. Pero al mes empezaron a llegar clientes de otras ciudades. En la actualidad, la cartera de clientes es de 300 personas.

El negocio arrancó con una inversión USD 40 000. Con ese monto la familia Luna instaló una pequeña planta de alimentos y decoró la heladería. “Cada mueble, cuadro y diseño fue pensado por nosotros. Incluso los dibujos son de mi autoría”.

La idea -agregó- es que la clientela no solo venga por un helado sino que disfrute de un momento agradable y para eso necesita sillas cómodas y buena música.

Los muebles y lámparas de los locales fueron fabricadas por artesanos de Santo Domingo. El mobiliario, los productos y la marca están patentados. “Nuestra idea es que cada franquicia sea idéntica. De esa forma conservamos la esencia del negocio y también le seguimos dando trabajo a los artesanos de la provincia”, señaló Wladimir Torres, asesor en el tema de las franquicias.

La marca Kiwi Limón ofrece tres tipos de franquicia. Una isla para centros comerciales, un modelo intermedio para ciudades pequeñas y un local grande. La inversión mínima debe ser de al menos USD 40 000.

Torres señaló que la franquicia incluye el mobiliario. Además, los propietarios serán los proveedores del helado y los productos que se consumen en el negocio.

Luna aseguró que en tres años han creado nuevos sabores, que no se encontraban en las heladerías de la provincia como el helado de limón y el de café. El primer local abrió con cinco productos como el helado con frutas, conos y bebidas frías. Ahora añadieron cuatro nuevos productos como el brownie con helado. La madre de Diego, Alba Roda, es la encargada de hacer los aderezos y los postres que se venden en la heladería.

Maritza Loor es clienta de Kiwi Limón desde hace dos años. Ella afirmó que continúa visitando la heladería porque tienen productos para cada ocasión. “Si voy con mis hijos, ellos tienen la opción de pedir helados con aderezos. Pero si voy con amigas tomamos un capuchino o un helado con frutas”.

Según Luna, a través de una aplicación de mensajería él puede comunicarse con los clientes para monitorear la calidad de los productos. Hay clientes que escriben para hacer sugerencias y otros, que son de otras ciudades, para avisar cuando visitarán la heladería. “Nuestra política es que el cliente tiene la razón. Así que si hay una queja por un mal servicio, tratamos de compensar con productos a los clientes”. En el momento se venden 55 litros de helado en cada local y disponen de 12 trabajadores.

Se tiene previsto que este año la franquicia se expanda a otras ciudades pequeñas como La Concordia y El Carmen. “Nos hemos demorado porque buscamos personas que tengan nuestra filosofía de atención al cliente”.