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David Grey, gerente de Sostenibilidad, junto a Daniela Landázuri, Verónica Tinoco y Carla Dueñas. Foto: Foto: Patricio Terán / LÍDERES

David Grey, gerente de Sostenibilidad, junto a Daniela Landázuri, Verónica Tinoco y Carla Dueñas. Foto: Foto: Patricio Terán / LÍDERES

En sus oficinas se promueve la equidad de género

14 de julio de 2017 18:20

El talento profesional de las mujeres es valorado y cultivado en Banco Pichincha. Esta entidad financiera cuenta con un programa de responsabilidad social enfocado en la Inteligencia de Género.

Tener en la nómina una población importante de mujeres -alrededor de 64,5%- y contar con al menos un 68% de microempresarias  motivó a Banco Pichincha a buscar estrategias para promover la equidad de género y fomentar su desarrollo profesional y personal.

El primer paso que dio la institución en este sentido fue adherirse en el 2015, de manera voluntaria, a los principios de Empoderamiento de la Mujer promovidos por Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres.

Este hecho marcó un hito, porque esta empresa ecuatoriana fue la primera en unirse a este programa de la ONU, resalta David Grey, gerente de Sostenibilidad de esta entidad. Aparte el proyecto de Inteligencia de Género cuenta con el apoyo de la Corporación Financiera Internacional y Lila Working Mom’s.

Esta iniciativa planteó el desafío de generar equidad de oportunidades para a la final alcanzar mejores resultados en el ámbito laboral y personal de sus trabajadoras.

Casa adentro, este programa permite que las mujeres se sientan seguras y tengan las mismas oportunidades que sus compañeros. Ellas reciben capacitación permanente para estar preparadas ante un posible ascenso y cumplir con sus objetivos.

Una muestra de esta política son las mujeres que ocupan cargos altos en la empresa. Actualmente, un 50% de las jefaturas y gerencias tienen al frente a una mujer.

En el ámbito personal, la entidad también apoya a sus colaboradoras. En Banco Pichincha la ausencia que implica la maternidad y la lactancia no altera el desarrollo de las actividades que se realizan.

Aunque ellas no acudan a la empresa por tres meses, para cumplir su rol de madres, no pierden los espacios ganados. Al contrario, tienen un trato preferencial.

Para apoyarles en esta etapa, ellas cuentan con profesionales en la institución que a su retorno a la oficina les acompañan a reforzar sus destrezas, tienen flexibilidad en los permisos, un seguro privado e incluso pueden asistir a un programa denominado Escuela de Familia, que les permite adquirir herramientas o consejos para gestionar su rol como ejecutiva, madre y esposa.

Alejandra Orellana, colaboradora de Banco Pichincha, comenta que este ambiente laboral le hace sentir que tiene las mismas oportunidades que sus compañeros y no le genera inestabilidad.

Ahora que Orellana está esperando su segundo hijo no teme que sus proyectos pierdan continuidad cuando retorne luego de la su permiso de maternidad.

Para las microempresarias o clientas del banco se aplican también procesos diferenciados. Grey reconoce que las prioridades al solicitar un crédito difiere entre hombres y mujeres.

Hasta el momento el programa Inteligencia de Género ha beneficiado a alrededor de 600 personas entre colaboradores del banco y sus familias. Pero la aspiración es llegar al 100% del personal, es decir, a los más de 5 000 trabajadores. Con esto se contribuirá a una sociedad justa e inclusiva.