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La industria textil y confecciones emplea a 170 000 personas;  la segunda ocupa el 70%.

La industria textil y confecciones emplea a 170 000 personas; la segunda ocupa el 70%.

El sector teje sus esperanzas en la mesa sectorial

28 de agosto de 2017  00:00

Las confecciones y los textiles ecuatorianos no escapan a los problemas y a la crisis que existe en el sector productivo. La semana pasada, en Ambato, representantes del sector se reunieron con funcionarios gubernamentales, en el marco de las mesas sectoriales, planteadas por el Gobierno.

Si bien hay problemas que son comunes para los diversos sectores productivos, el textil tiene sus particularidades. Es más lo que ocurre con empresas de textiles y confecciones del Ecuador se replica en Sudamérica, incluyendo Brasil y Perú, y abarca hacia México, más hacia el norte.

Así lo señala Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador. Él señala que en los últimos 12 a 15 años China ha incrementado su presencia en la región. En este tiempo se han ido sumando otros países asiáticos que han aprovechado una serie de prácticas que desde la óptica de la legislación de nuestros países son desleales.

“Han basado su competitividad en temas de explotación laboral en reglas ambientales bastante laxas o inexistentes, en subsidios estatales. También, en economías de escalas; son productores de grandes volúmenes que les permite bajar sus costos. Han golpeado bastante a la región”, dice.

Díaz señala que en Ecuador en los últimos dos años hubo empresas que redujeron sus horas de trabajo. Las ventas anuales han caído, en promedio, un 15%. De igual forma, es un sector que afronta cierres, principalmente de empresas pequeñas de confección. Esto no se ha hecho público porque han pasado a la informalidad.

“En la confección en el país hay mucha informalidad, generando empleo inadecuado”. Hay el caso de una empresa grande que, hace dos años, tenía 500 trabajadores y debió reducirse a 150.

Básicamente, dice, las empresas aguantan, están en supervivencia, señala Díaz. Pocas son las que tienen un comportamiento sano y de crecimiento. Algunas son muy especializadas con productos para segmentos puntuales.

Por eso, son fundamentales los cambios. “Hemos apostado mucho a la mesa sectorial. Se han planteado una serie de propuestas en las áreas tributarias y laboral que en nuestro sector inciden mucho. Por ejemplo, está la propuesta de fomento de exportaciones. El tema del comercio ilegal, cómo combatirlo. Una cosa es todo ese ingreso de producto asiático y otra es el contrabando, la falsificación de productos, la entrada de las maletas por los viajeros llenos de ropa para salir a la venta o el ingreso de productos por el tráfico postal que salen a la venta.

Las acciones que se requieren son: combate al comercio ilegal, reducir la carga tributaria para generar mayor liquidez y competitividad; ahí está, principalmente, la eliminación del impuesto mínimo y el tema de eliminar cargas tributarias para importar materia prima, insumos, maquinaria y repuestos. Ahí están aranceles, ISD, incluso el IVA para la maquinaria. Los dos primeros sería a cero y el IVA una reducción significativa.

Se han planteado, además, que se generen esquemas contractuales y más dinámicos. Esquemas más acordes a la realidad que tiene el sector cuando hay necesidades de contratación temporal.

Por ejemplo, si hay contratos específicos como compras públicas, exportaciones o un cliente inusual que obliga a duplicar personal por cuatro meses, poder aplicar un contrato por obra, que está en el Código del Trabajo, pero con unas reglas más amplias, que lo haga más aplicables o utilizables. Es bueno pero quedó muy limitado en el Gobierno anterior.

De la misma forma, hay un contrato que se llama jornada parcial permanente, que se usa mucho en el agro, es un tipo de contrato que podría adecuarse perfectamente a la manufactura y es para estas opciones de crecimiento eventual de un negocio.

Una política de Estado, de largo plazo es una gran campaña de formación profesional que permitirá reducir el desempleo y garantizar la mano de obra para el sector.

Una cuarta propuesta es el fomento de las exportaciones. El sector requiere mercados, para eso se necesitan acuerdos comerciales con socios estratégicos como los Estados Unidos, y crear un esquema de incentivos a los exportadores que se llama abono tributario que puede ser temporal revisable y con unos requisitos de desempeño sostenible en el tiempo que permite a los exportadores no tradicionales, poder recuperar mercados donde se ha perdido espacio representativo.

Mercado
Para el  sector, Colombia es el mercado más competitivo. Es el número uno. El dos era EE.UU. pero desde que el país renunció al Atpdea pasó a ser el cuarto o quinto.

En la actualidad el segundo mercado se disputa entre Chile y México. Son prácticamente nuevos mercados.

Después hay un comercio interesante con Venezuela, Perú y Bolivia que son pequeños, pero significativos. Este último tiene características especiales, está creciendo y comprando bastante a Ecuador.

Se vende telas, suéteres, medias y en el hogar.

La situación preocupa en Colombia

El sector textil-confecciones de Colombia, uno de los que impulsó la economía en décadas pasadas al generar miles de empleos, atraviesa una de sus peores crisis. Esto por el contrabando, importaciones chinas y los aranceles.

En julio pasado, el Departamento Nacional de Estadísticas informó que la hiladura, tejeduría y acabado de productos textiles cayó el 19,9% y completó una disminución del 8,8% en el primer semestre. Se suma la baja del 9,7% entre enero y junio de la producción de confecciones y la pérdida de unos 50 000 empleos, este 2017.

Como si fuera poco, la Cámara Colombiana de la Confección (CCC) hizo saltar las alarmas la semana pasada al denunciar que 1,8 millones de puestos de trabajo están en peligro. “El sector se derrumba”, aseveró el vicepresidente de la CCC, Enrique Gómez, entidad que aclaró que de no tomar cartas en el asunto la cifra de empleos perdidos puede llegar a los 150 000 en este segundo semestre.

Uno de los peores golpes anímicos para la industria lo recibió el pasado fin de semana cuando la tradicional compañía Fabricato, que manufactura telas desde hace 90 años, anunció que suspenderá su producción industrial por “condiciones negativas de la economía” del país. Los 2 419 empleados fueron notificados de la decisión, que se extenderá por 15 días, desde el 26 de agosto.

El panorama para los textileros y confeccionistas colombianos se tornó oscuro en la edición 28 de Colombiamoda, la feria más importante de la industria en América Latina, que en julio no alcanzó en Medellín sus expectativas de negocios.
De la meta trazada en ventas, de USD 350 millones, solo se lograron 179 millones; la preocupación se agudizó.

“La economía del país presenta síntomas de desaceleración y la industria no es ajena a esa coyuntura”, dijo entonces Carlos Eduardo Botero, presidente del Instituto para la Exportación y la Moda, Inexmoda, organizador del evento. Sobre Fabricato, precisó que “no se puede hacer pánico económico porque la decisión de esa empresa, una de las más conocidas, busca equilibrar el ritmo de ventas con los inventarios”.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, habló del asunto. La semana pasada hubo una reunión entre las partes y se acordó expedir un decreto de control aduanero para productos textiles, como ya hizo con las confecciones.

En dicho decreto, que se trabajará de la mano con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), se establecerá un umbral de precios para las importaciones con el objetivo de que aquellos que ingresen a Colombia con un valor más bajo sean sometidos al control de las autoridades. Se busca evitar la competencia que se presenta los artículos chinos.

Sobre los textiles, Lacouture precisó que aún no se ha definido el tope y, en lo que tiene que ver con las confecciones, indicó que se trabaja en los controles aduaneros actuales, introduciendo una variable adicional de peso por prenda”. El Ministerio de Comercio establecerá un reglamento técnico fijo de marquillas frente al flagelo del contrabando.

La acción oficial

El presidente Juan Manuel Santos dijo que el combate contra los bienes que ingresan de manera ilegal al país debe ser “permanente”. De hecho, en lo que va de año se han decomisado textiles y confecciones por 125 000 millones de pesos (unos USD 41,7 millones), se han judicializado más de 1 200 personas y se investigan 77 empresas por irregularidades arancelarias en las importaciones.

Por ahora, si bien las dificultades continúan, lo cierto es que ni el sector público ni el privado en Colombia están dispuestos a permitir que el sector textil-confecciones, uno de los mayor reconocimiento internacional, se quede sin tela para cortar. Otros gremios, la semana pasada, hablaron de que no existe crisis en este importante sector.

El protagonismo en el mundo lo tiene Asia

En los próximos años el mercado mundial de textiles y de ropa presentará tendencias marcadas. Más de un experto, en la última década, ha mencionado la importancia y el peso que tiene Asia, principalmente China e India en este sector.

Gabriel Farías, experto internacional, en el portal Tendencias Globales, Aprovisionamiento Textil, señala que China es el mayor exportador de textiles y prendas de vestir del mundo. Su infraestructura para la fabricación textil, la confección y de medios de transporte es la más grande e importante a escala global.

Las exportaciones de textiles y prendas de vestir de China han dominado el comercio mundial en la última década, con una participación en el rango del ~ 40%.

Al parecer, China ha alcanzado el porcentaje máximo en el comercio mundial en los últimos años y se espera que baje en los próximos 15 años.

Con el crecimiento económico, la demanda interna de China superará a las exportaciones y se espera que el crecimiento de la producción reduzca su velocidad de un 7% a un más consistente 5 a 6% anual. El vacío creado por la desaceleración de las exportaciones chinas se estima en USD 100 billones más por la pérdida de China en la participación en el comercio mundial. Así deja lugar y oportunidades para otras naciones exportadoras como lo son India, Bangladesh, Pakistán, Vietnam, entre otras.

Los exportadores de India tienen en cuenta este potencial. Así desarrolla unidades de productos y expansión de infraestructura para satisfacer las demandas que China ya no podrá atender.