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Manuel Paucar, Nila Paucar y Rosa Cabrera  elaboran artesanías con la crin del caballo. Foto: Mayra Pacheco  / LÍDERES

Manuel Paucar, Nila Paucar y Rosa Cabrera elaboran artesanías con la crin del caballo. Foto: Mayra Pacheco / LÍDERES

Una técnica ancestral se emplea para elaborar bisutería y accesorios

25 de septiembre de 2017 15:21

El fin de la época de oro del cedazo despertó la creatividad de los artesanos. Ahora, en lugar, de emplear la crin del caballo para elaborar estos utensilios de cocina que tienen poca demanda, diseñan bisutería, accesorios y objetos decorativos.

Con esta iniciativa, los habitantes de la comunidad de La Toglla, en Guangopolo, mantienen la tradición de los cedaceros. Aunque se ha modificado un poco.

Rosa Cabrera, propietaria de Sumak Maki, recuerda que cuando bajó la venta de cedazos decidió probar cómo aprovechar esta materia prima. Era febrero de 1987 cuando esta artesana empezó a tejer con crin un guerrero en miniatura. Esa fue su primera creación.

Desde entonces, Cabrera, su familia y habitantes de La Toglla se dedican a elaborar llaveros, aretes, collares, pulseras, separadores de libros, cinturones, prendedores, cintillos, corbatas, muñecos y otros objetos decorativos.

Este giro en el negocio motivó a Cabrera a crear Sumak Maki. En este proyecto familiar trabajan ocho personas. Todos aprendieron el oficio de sus antepasados.
En la elaboración de estas manualidades se emplea una técnica parecida a la del cedazo. Pero el trabajo es más minucioso.

Para hacer un par de aretes, por ejemplo, se teje la crin usando una hebra a la vez, para las pulseras se forman una especie de cordones y así según el tipo de objeto.

Hacer un juego de bisutería completo toma al menos 24 horas de manera ininterrumpida. “Es un trabajo que demanda de tiempo y paciencia”, precisa Manuel Paucar, propietario de Sumak Maki.

Las personas interesadas en comprar esta bisutería u otras manualidades hechas con crin pueden acudir a la plaza Foch, en Quito. Cabrera y su familia atienden ahí los sábados desde las 09:00 hasta 19:00.

Aparte, estos productos se encuentran en Casa Raíz, en Tumbaco; en el Centro Cultural El Cedacero, en Guangopolo. Los precios van desde USD 3 hasta 25, si son juegos completos de bisutería.

En estos accesorios, aparte de la crin, se emplean semillas, broches, hebillas. En estos implementos se invierten USD 250 cada mes. Pero no todo se cubre con dinero. Para teñir la materia se emplean raíces, hojas, flores, frutas, semillas y cortezas que ofrecen una variedad de colores.

En promedio al mes Sumak Maki factura USD 500. Pero, Paucar espera que la demanda aumente en el último trimestre del año por las festividades de Navidad.

Por ahora tienen ya un pedido grande que será comercializado en Brasil. Piedad Viteri, socia de estos emprendedores, viajará el próximo 2 de octubre a Río de Janeiro con una mercadería de Sumak Maki que suma alrededor de USD 1 500. Esta es la tercera vez que venderán en el exterior.

Mari Paz Osorio, quien usa estos accesorios, comenta que los diseños son de Sumak Maki originales y modernos. Además, la materia prima se obtiene de manera natural, solo se corta la crin de caballo, no se sacrifica a los animales.