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La caña guadúa es una de las maderas que más se utilizan para la construcción de las viviendas de las familias tsáchilas. Foto: Archivo LÍDERES

La caña guadúa es una de las maderas que más se utilizan para la construcción de las viviendas de las familias tsáchilas. Foto: Archivo LÍDERES

La visión tsáchila está en la construcción de las cabañas

17 de agosto de 2017 14:07

Las viviendas, centros turísticos y espacios ceremoniales tienen cada vez más un factor común: muestran las nuevas y antiguas técnicas de la construcción ancestral de la cultura Tsáchila. La proximidad de los bosques con las comunas de esta etnia alienta esta propuesta.

Los tsáchilas tienen en sus parcelas extensas plantaciones de caña guadúa; esta realidad facilita emprender nuevas construcciones y remodelar las existentes en sus siete comunas. El producto que aprovechan para sus nuevos inmuebles lo tienen a mano.

Budy Calazacón ejecuta el proyecto de Chozas Luna en unos terrenos de la comuna Chigüilpe, en la vía a Quevedo. Cuenta que hay turistas nacionales y extranjeros que se interesan por ser parte de estas nuevas construcciones. Él enseña los secretos para la poda de la paja toquilla y de la caña. También, les permite que se involucren en el montaje.

Hay turistas extranjeros, de Europa y de Norteamérica, que se enteran de este tipo de proyectos y que llegan al país expresamente para visitarlo. Ellos se enteran principalmente a través de las redes sociales. En la ejecución de estas construcciones los tsáchilas siguen su cosmovisión y no descuiden las costumbres de sus ancestros. Ellos deben cortar la paja toquilla, el pambil y la caña bajo una noche de luna llena.

Esta es una forma de garantizar los años de vida de los materiales, pese a que soportan los diferentes cambios climáticos que se dan en sus territorios. “La mayor parte del tiempo pasa nublado y eso ayuda a que los productos que no siguieron los mandamientos de nuestros antepasados se deterioren con facilidad”, contó Calazacón cuando se realizó este reportaje. En cada familia tsáchila se construye o remodela un promedio de dos a tres viviendas o centros de rituales.

De igual forma, habló Javier Aguavil, gobernador de los tsáchilas, sobre el proyecto. “No se trata de demoler un inmueble por cuestión de gusto o estética, sino porque tenemos viviendas y construcciones que superan los 50 y 100 años de existencia”, comenta.

Pero los materiales que se desmotan no se desechan, sino que pasan a cumplir una función distinta, por ejemplo, para elaborar nuevas marimbas.

De esa forma se observan que los viejos troncos de pambil se emplean para elaborar las teclas y los palos que ayudan a entonar ese instrumento. Lo que no se logra reutilizarse definitivamente es la paja toquilla, que debido al exceso de humedad y la exposición continua al sol se debe desechar. 

Se trata de una campaña que se ejecuta en las siete comunas para mejorar la imagen y el ornato de los caseríos. Bajo ese concepto, se trabaja en las mejoras y reemplazo de un 80% de las antiguas construcciones, señala el gobernador.

José Aguavil construyó su casa con un diseño cuadrangular. Él utilizó un 80% de caña guadúa fresca y bambú para levantar la estructura en la comuna El Poste, ubicada en el baipás Chone-Quevedo. La vivienda es de 40 metros cuadrados y se edifica en un terreno que anteriormente utilizó para dar alojamiento a los turistas.

Este proyecto genera el interés en otras nacionalidades.