Entrevista a Carlos Uribe, PhD y profesor asociado de economía de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

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Carlos Uribe: Los ajustes perjudicaron al trabajador

12 de agosto de 2019 11:12

Entrevista a Carlos Uribe. El PhD y profesor asociado de economía de la Universidad San Francisco de Quito habla sobre el estudio que elaboró, junto con Nicholás Gachet, sobre los impactos de las reformas laborales, a partir del 2008, en el mercado laboral, tanto público como privado.

Usted y su colega Nicholas Gachet publicaron un estudio en el que muestran los impactos de la llamada rigidez del mercado laboral ecuatoriano. ¿Cuáles fueron?

El análisis nació de otro estudio que estamos realizando con fondos de la Corporación Andina de Fomento (CAF). Usamos los datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo. Nos empezamos a preguntar, primero, cómo estaban las horas trabajadas por parte de los ecuatorianos, en el sector público y privado. Lo que más nos llamó la atención fue que antes del 2008 se registraba un nivel estable, luego de ese año comenzó una caída bruta en el caso de los empleados privados bajo relación de dependencia. Entre 2008 y 2017 las horas trabajadas cayeron 7%. Las de los trabajadores públicos, prácticamente, se mantuvieron.

¿Cuántas horas trabajaban los empleados privados antes, en promedio?

Unas 9,8 horas diarias. Tras la caída se pasó a 8,3 horas. Se ajustaron a los niveles de las 40 horas semanales. Aparentemente es bueno, pero en realidad no.

¿Por qué razón?

La contracción en horas trabajadas lleva a tener menores ingresos. La reducción no se da por un aumento de productividad sino por un ajuste de las empresas. Estas dejaron de contratar horas extras. Con menos ingresos los hogares terminan afectados.

¿Qué pasó con los salarios?

Entre el 2003 y el 2017 crecieron casi en un 30%, tanto para el sector público como para el privado. Un primer análisis se hace entre 2003 y 2008. Hasta el 2007 el salario por hora en el sector público estaba 5% por encima del 2003; para 2008 fue 15% mayor y para 2017 un 35% más alto. En el caso del sector privado el alza fue similar.

Al 2017, ¿cuál fue la brecha en horas trabajadas y salario entre el sector público y el privado?

Entre 2003 y 2017, en cuanto a salarios, fue de 38%. En horas trabajadas la situación es diferente: la brecha fue, en promedio, 12,5% a favor del sector privado para el período 2003-2009. En el 2017 esta diferencia cayó a 4,5%.

Ustedes atribuyen este panorama a reformas laborales. ¿A cuáles se refieren?


El alza del salario mínimo (sobre la inflación), recargos adicionales, haber eliminado la contratación por horas, entre otros.

¿Por qué el incremento salarial no fue positivo?


Una interpretación ingenua sería concluir que un salario real más alto implica mayor bienestar para los trabajadores, dado que su ingreso laboral aumenta. Desgraciadamente, el incremento de los sueldos pone presión sobre la demanda de trabajo por parte de las empresas y en la duración de la contratación.

¿Cuánto representa la hora trabajada para el empleado del sector privado?

Los trabajadores privados deben trabajar más horas que los públicos para poder generar el mismo nivel de ingreso.

¿Hay sectores más afectados que otros?

Los trabajadores de ingresos más bajos, el primer quintil de los asalariados. Sus horas trabajadas bajaron 15% y la capacidad de generación de ingreso en un porcentaje similar entre 2008 y 2017 . Antes de eso estaba subiendo.

Por grupo de edad, ¿quiénes son los más afectados?

Los jóvenes, específicamente los mileniales (nacidos entre 1981 y 2000). En el sector privado trabajan las ocho horas y ganan menos. No sucede lo mismo en el público porque muchos tienen la posibilidad de tomar dos horas para sus estudios. Entonces, llegan a trabajar solo seis horas.

¿Sucedió a partir del 2008?


Sí. Desde ese momento hubo una caída brutal de las horas laboradas en este grupo etario específico, en el sector público. El Estado comenzó a contratar personas que todavía estaban estudiando (pregrado o posgrado) o que estaban recién graduadas.

¿Qué pasó con los mileniales del sector privado?

Para este grupo, la capacidad de ingreso se contrajo un 8% entre 2008 y 2017. El estudio dice que, por ejemplo, por hora trabajada un empleado del sector público se lleva a la casa USD 10, pero en el caso del sector privado por esa misma hora, USD 8. -El burócrata- está trabajando menos horas, pero se está llevando a la casa más dólares, el empleado privado no. Trabajan más horas que el público y se llevan menos dinero a la casa.

¿Un trabajador milenial del sector público, además, tiene otros privilegios que el del sector privado?

Cuando los mileniales entraron al mercado laboral había una amplia diferencia entre lo que ofrecía el sector público y el privado. Muchas personas eligen un trabajo, también, por cuestiones no monetarias. Por ejemplo, en el público hay 30 días de vacación, en el privado 15. En esa época hubo una incorporación masiva a la burocracia de gente que apenas estaba empezando a trabajar.

¿Cómo impactó eso al país?

Es problemático porque el sector público no produce, genera administración y servicios. La mayor gente que entró fue a oficinas públicas. Muchas de esas personas, sin embargo, han logrado acumular ligeramente más años de educación que aquellas que entraron al sector privado.

¿Cuál es la situación de los jóvenes en Ecuador?

Son un grupo vulnerable. Enfrentan mayor desempleo e informalidad. Era uno de los grupos que se quería ayudar con las reformas del 2008. Lo que vemos es que los trabajadores privados frente a los públicos terminaron perjudicados con esas normas.

Luego de haber hecho este análisis, ¿cuáles cree que pueden ser los ajustes que debería incluir una reforma laboral?


Dejar reglamentado bien cómo debe evolucionar el salario básico. El momento en que se sube este sueldo se genera aumento de la demanda de trabajo porque hay una paga mayor, pero por el lado de las empresas los costos de contratación se hacen mayores.

¿La reforma laboral debe ser radical?


No creo en una reforma laboral extrema. No se puede flexibilizar absolutamente todo. No es la respuesta, porque el mercado laboral en Ecuador no funciona en ningún extremo, es necesario un término medio. La reforma laboral debe ir en dos direcciones: la simplificación de la legislación y la modernización del mercado laboral.

¿Por qué debe hacerse en estos dos aspectos?

Cuando es muy intrincada, se tiene muchos tipos de contratos, diferencias en salarios mínimos por ocupación, etc., hace que la aplicación sea muy complicada. La modernización implica dejar la puerta abierta para que el trabajador pueda manejar su tiempo e incluir, también, a los denominados empleos del futuro.

Hoja de vida

Formación. Es economista de la Universidad San Francisco. Tiene un máster en la Flacso sobre economía del desarrollo y otro sobre economía en la Escuela de Economía de Barcelona. Es PhD en economía de la Universidad Reina María de Londres.

Trayectoria. Es profesor asociado de la Escuela de Economía de la Universidad San Francisco de Quito. Su tesis doctoral se denominó Ensayos de política fiscal y mercado incompletos. Ganó el premio de Investigación de la Corporación Andina de Fomento (CAF, Banco de Desarrollo), tendencias demográficas y tecnológicas, mercados laborales y sistemas de salud y pensiones en América Latina.