Embotelladora Azuaya, que produce la marca de licor Cristal, optó por lanzar una bebida con menos grado alcohólico y más económica, para competir en el mercado ecuatoriano. Foto: Archivo / LÍDERES

Embotelladora Azuaya, que produce la marca de licor Cristal, optó por lanzar una bebida con menos grado alcohólico y más económica, para competir en el mercado ecuatoriano. Foto: Archivo / LÍDERES

Redacción Cuenca (I)
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La industria licorera nacional, afectada por las restricciones

3 de diciembre de 2020 12:36

El 2020 es un año crítico para la industria licorera ecuatoriana. Hasta el 17 de este mes se produjeron 23,99 millones de botellas, de acuerdo con Simar, que es un sistema de identificación, marcación, autentificación, rastreo y trazabilidad fiscal para bebidas alcohólicas nacionales. Durante el año pasado fueron 45,39 millones.

Según el presidente de la Asociación de Industriales Licoreros del Ecuador, Nixon Vergara, las ventas hasta le fecha cayeron en, al menos, un 40% en relación con el año pasado. Las causas fueron la paralización de las fábricas entre mediados de marzo y mediados de mayo, por el confinamiento.

Además, por las restricciones en la movilidad que limitó la distribución, ley seca, toque de queda, horarios de funcionamiento y cierre de bares, restaurantes, licorerías, hoteles y discotecas.

Vergara dice que, si bien existían expectativas para una recuperación en el último trimestre del año, por las fiestas de Cuenca y de Quito, Navidad y Año Nuevo, las restricciones acabaron con esas proyecciones. “Son los meses en los que, generalmente, existe una mayor rotación de producto, pero no será el caso este año”.

Él dice que la informalidad capitalizó las limitaciones que tiene la industria formal para vender. De acuerdo con un estudio de la Cámara de Industrias de Guayaquil y la consultora Kantar-Millwardbrown, pese a las medidas adoptadas para evitar la propagación del virus se confiscaron 22 161 litros de alcohol ilegal en el país, entre marzo y julio pasados.

También, se determinó que la proporción en el consumo de aguardiente ilegal subió un 4,7% en la Sierra, respecto del 2019. En relación con la frecuencia de consumo, en promedio, quien bebió aguardiente ilegal lo hizo 3,1 veces al mes. Es decir, una ocasión adicional frente al año anterior.

Para el ejecutivo, no solo existe un mayor consumo de aguardiente informal, sino también aumentaron las bebidas que llegaron de contrabando desde el exterior.

Vergara dice que todos las clases de bebidas alcohólicas han sido afectadas el 2020 (ver gráfico). “Al no existir la misma demanda, se redujo la producción y para vender el inventario, que estuvo en bodega, se disminuyeron los márgenes de comercialización y se aplicaron promociones”.

Ante esta situación, agrega, hubo empresas que optaron por la producción de alcohol desinfectante para evitar la propagación del covid-19 y otras optaron por la diversificación de productos.

Eso ocurrió con Embotelladora Azuaya, que produce la marca de licor Cristal. Para su gerente, Jorge Talbot, la elaboración de alcohol desinfectante permitió apoyar al Ecuador en la emergencia sanitaria y generar algo de liquidez para pagar a los empleados.

Él asegura que ninguno de sus colaboradores fue despedido, solo se aplicó una reducción en la jornada de trabajo, que sigue hasta ahora por la reducción en las ventas, que estima entre el 20% y 30% en relación con el 2019.

Embotelladora Azuaya también lanzó al mercado una nueva bebida de la categoría Ready to drink RTD (listas para el consumo), que tiene menor grado alcohólico y está orientada a los jóvenes y es más económica. Además, se realizan ofertas y promociones.

Talbot añade que las expectativas para diciembre no serán las mejores, debido a las restricciones que habrá para los feriados de Navidad y Año Nuevo, y los balnearios estarán cerrados.

Él asegura que las categorías de licores más costosos son las más afectadas por la situación económica, al igual que las que están orientadas para la coctelería y festejos por las restricciones en las celebraciones y discotecas.

El 2021 es incierto para Talbot, porque no se conoce cuándo se iniciará la vacunación, que permitiría volver a la normalidad.

Con ese criterio coincide Vergara. Él espera que se flexibilicen las restricciones para el sector hotelero, restaurantes…, que forman parte de la cadena de valor. “Sus restricciones nos afectan”.

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