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Alex Chancusig, María Luisa Casa y Luis Aníbal Chancusig son los responsables de La Chalupita. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Alex Chancusig, María Luisa Casa y Luis Aníbal Chancusig son los responsables de La Chalupita. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

El empastado artesanal hecho en Guaytacama

13 de diciembre de 2016 11:35

Un helado de leche cubierto con una capa de chocolate crocante. Esa es la carta de presentación de La Chalupita.

Este emprendimiento familiar elabora “empastados” de chocolate y helados de frutas.
Luis Aníbal Chancusig, de 53 años y su esposa, María Luisa Casa de 52 están detrás de este trabajo. Ambos afirman que el valor agregado de su producto está en el sabor de la crema artesanal de leche que elaboran para la paleta.

La Chalupita está ubicada en la parroquia de Guaytacama -perteneciente al cantón Latacunga- en Cotopaxi. Luis Aníbal Chancusig detalla que su emprendimiento lleva 13 años en este sector.

El arte de hacer helados Chancusig lo aprendió en 1978, cuando trabajó en una empresa privada que elaboraba lácteos.

En la firma, este emprendedor se encargaba de empacar los quesos y envasar helados y mantequilla. Trabajó en la empresa hasta el 2002, año en el que tenía un solo objetivo: emprender en un negocio propio de helados.

Doce meses después, en el 2013, y luego de planificar todo el proyecto, Luis Aníbal Chancusig y su esposa crearon su emprendimiento de helados llamado, en principio, La Paisanita.

Para esto consiguieron un predio en el centro de Guaytacama en el que instalaron una pequeña planta para procesar la leche y otros derivados. Esto lo costearon con un crédito con una entidad financiera pública.

Chancusig señala que en el 2009 cambiaron de nombre su emprendimiento por el de La Chalupita. El nombre es un juego de palabras entre las iniciales de los apellidos de la familia, detalla María Luisa Casa. Para el 2010 readecuaron la actual planta que consta de un área de procesamiento de leche y crema de leche, máquinas que preparan el chocolate y las frutas; refrigeradoras y una empacadora. Para esto invirtieron alrededor de USD 20 000.

Para la elaboración de los empastados La Chalupita, el emprendedor explica que utiliza ollas industriales o marmitas, como las llama Luis. También, tienen máquinas para enfriar, mezclar y pasteurizar la leche. Asimismo, utilizan los moldes para formar el empastado.

La capacidad de producción de la planta es de 5 000 unidades de helados por semana. Para eso usan 300 litros de leche.

En toda la cadena productiva trabajan los cinco hijos de Luis Aníbal y María Luisa. Por ejemplo, Alex Chancusig, de 25 años, se encarga de empacar el producto y entregarlo en los diferentes puntos de venta en el país.

En empaques, su proveedor es Plastifull, firma ubicada en Quitumbe, en el sur de Quito.
Daniel López, gerente de la empresa, indica que el acercamiento con La Chalupita se realizó en el 2013, durante un viaje a Otavalo.

“La consistencia, cremosidad y resistencia en el chocolate me llamó la atención por lo que enseguida me comuniqué con el emprendedor”. Dos semanas después concretaron el negocio y Plastifull se convirtió en su proveedor de empaques.

Con el tiempo, La Chalupita consolidó clientes en Guaytacama, en Otavalo y en Ibarra; vende el producto en tiendas y cadenas de supermercado.

Para el 2017, el emprendimiento quiere introducir nuevos sabores y formatos. Además, elaborará un helado ‘light’.