placeholder
Milton Murgueitio es el gerente y administrador de la pequeña empresa; su planta y oficinas están ubicadas en el norte de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Milton Murgueitio es el gerente y administrador de la pequeña empresa; su planta y oficinas están ubicadas en el norte de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

La proteína de clara de huevo nutre su negocio

22 de febrero de 2017 13:11

En la historia de este negocio están involucrados polacos fornidos, claras de huevos y un ecuatoriano en Londres.

Corría el año 2003 y Milton Murgueitio viajó al Reino Unido en busca de trabajo. Este orense -que se había dedicado a los gimnasios y el fisicoculturismo- trabajó en empresas de seguridad para hoteles, discotecas o corporaciones del país británico.

Murgueitio cuenta que en esa nación está prohibido que los trabajadores que ofrecen estos servicios utilicen armas. Por ello, la mayoría de personas que contrataban debían ser corpulentas.

El ecuatoriano, que ocupaba el cargo de mánager, recuerda que unos guardias provenientes de Polonia le comentaron que consumían de tres a cuatro cubetas de huevos al día, como parte de su nutrición para estar en forma.

“El huevo es un muy buen alimento para aumentar masa muscular sin grasa”, dice Murgueitio

Sin embargo, al ecuatoriano le pareció desagradable la dieta que mantenían los polacos y les preguntó cómo hacían para poder ingerir esa cantidad del alimento.

Los polacos le explicaron que solo ingerían la clara de los huevos en polvo, que conseguían luego de un procedimiento casero.

“Me enseñaron desde cómo quebrar el huevo, separar la yema de la clara, hacer un cierto proceso en la cocina y volver a las claras de huevo polvo”, cuenta el emprendedor.

Con ese conocimiento, Murgueitio volvió al país en el 2011 y desde ese entonces comenzó a ensayar con esta preparación. Pensó “¿por qué no se puede elaborar el producto casero para comercializarlo?” y así trató de perfeccionar este suplemento.

En casa buscó la manera para que su preparación pudiera ser más agradable para potenciales clientes. Comentarios de amigos le decían que el polvo debía ser más fino, mientras que otros le sugerían que debía ser más grueso. Finalmente, a mediados del 2015 decidió salir al mercado con una preparación depurada.

Murgueitio nombró al suplemento Mann Angel (hombre y ángel), debido a sus creencias y devociones espirituales.

En principio, el emprendedor regaló su producto a deportistas y colegas de gimnasios para que probaran el suplemento.

Durante los seis años de pruebas, Murgueitio invirtió unos USD
30 000, que se destinaron a los ingredientes y maquinarias para la fabricación del producto.

Mann Angel se comienza a distribuir en los gimnasios debido a que los más interesados son fisicoculturistas, deportistas que se dedican a la halterofilia o personas que quieren incrementar su masa muscular.

Actualmente, la producción mensual de Mann Ángel llega a 500 fundas de 600 gramos que se comercializan en Quito, Guayaquil, Esmeraldas y Tulcán, por lo que sus ventas al mes llegan, en promedio, a los USD 10 000.

El año pasado se incorporaron dos socios al proyecto. Édgar Villavicencio y Graciela Borja, ecuatorianos residentes en EE.UU., apostaron por el producto y ahora buscan expandir a Mann Angel en gimnasios de Los Ángeles.

Borja trabaja en la cadena de gimnasios Crunch y ha llevado el producto nacional a EE.UU. y sostiene que ha tenido buena aceptación. Para cumplir el objetivo, los nuevos socios invirtieron USD 18 000 para obtener permisos de la FDA, agencia del Gobierno estadounidense responsable de la administración de alimentos y medicamentos. Con ello, Mann Angel espera realizar un primer envío de 1 000 fundas en las próximas semanas.

Frank Flores, propietario del gimnasio Exerzone del norte de Quito, comercializa Mann Angel desde hace un año. Flores cuenta que el producto tiene buen aceptación y a la semana vende entre seis y siete fundas.