
Eduardo Stekel, empezó desarrollando un sitio web como hobby en su etapa universitaria, impulsado por la curiosidad, el autoaprendizaje y la intuición digital. Años después, esa iniciativa evolucionó hasta transformarse en BuscaLibre, una empresa con presencia internacional, más de 13 millones de títulos, 10.000 envíos al día, 300 colaboradores y ventas anuales por US$ 100 millones.
Cuando se habla de comercio electrónico en la región, la conversación suele girar hacia moda, tecnología, supermercados o marketplaces generalistas. El caso de Buscalibre obliga a mirar hacia otro lado: el libro. No como un producto romántico, sino como una categoría compleja, fragmentada y profundamente internacional, donde la oferta local suele ser insuficiente y donde la promesa de valor depende tanto del inventario disponible como de la capacidad de hacerlo llegar a tiempo y a un costo razonable.
Del tráfico web al negocio real
Ese fue, precisamente, el punto de partida de la empresa fundada por Eduardo Stekel. Según relata en la entrevista, todo inició con un sitio web amateur creado para conectar oferta y demanda de libros entre personas particulares, al notar que la web ya en 2007 alcanzaba las 200.000 visitas mensuales Stekel se dio cuenta de la demanda existente y del negocio potencial por lo que mutó su plataforma hacia un modelo de venta directa, primero sin stock, publicando catálogos de editoriales chilenas y saliendo a comprar ejemplares uno por uno para despacharlos desde casa.
La demanda que encontró Stekel puede entenderse, en parte, a partir de una carencia estructural del mercado latinoamericano del libro. En muchos países, el lector no solo compra un título: compra acceso. Acceso a novedades que no llegaron a su mercado, a fondos editoriales importados, a libros especializados o a obras que simplemente no cuentan con una red local de distribución eficiente. A ello se sumó una ejecución especialmente eficaz en SEO, que permitió a Buscalibre capturar búsquedas muy específicas de lectores que no encontraban esos títulos por los canales tradicionales. Fue en la combinación entre ese vacío del mercado y una estrategia digital bien ejecutada donde la compañía encontró una oportunidad de escala.
La compañía se presenta actualmente como una de las librerías online más grandes de América Latina y afirma trabajar con un catálogo de más de 13 millones de títulos. Su división internacional en inglés, BookDelivery, fue lanzada en octubre de 2023, mientras que su infraestructura consolidada incluye sitios y bodegas en ocho países: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, España y Estados Unidos.
Los errores que casi frenan la historia
Lo que vuelve interesante a Buscalibre es que su crecimiento no siguió una línea recta. En la conversación, Stekel reconoce dos errores estratégicos mayores: haber apostado demasiado pronto al libro digital, cuando creyó que este desplazaría al impreso, y haber intentado expandirse a categorías donde la empresa no tenía una ventaja competitiva clara frente a gigantes del retail. A eso se sumó una etapa de sobreexpansión tras recibir inversión, que dejó a la firma al borde del colapso.
Ese tramo resulta especialmente valioso porque desarma uno de los relatos más comunes del ecosistema startup: la idea de que levantar capital equivale automáticamente a validar el modelo. En el caso de Buscalibre, la entrada del fondo Aurus en 2012 les dio recursos para acelerar, pero también empujó una expansión demasiado rápida. En la entrevista, Stekel cuenta que la empresa llegó a consumir cerca de US$ 100.000 al mes, creció de unas 30 personas a cerca de 90 o 100 en pocos meses y terminó prácticamente quebrada en 2013. Añade que, tras una nota convertible y una mayor dilución, los socios tuvieron que reinvertir ingresos para sostener la operación y reenfocar la compañía en libros.
La relevancia de esa corrección se entiende mejor si se mira el contexto del sector. Aunque el libro digital ha crecido, el impreso sigue siendo el corazón del negocio editorial en español. En España, por ejemplo, el libro digital representó 165,57 millones de euros en 2024, apenas el 5,5% de la facturación total del mercado interior, aun con un crecimiento anual de 14,9%. En otras palabras, el supuesto reemplazo total del papel nunca llegó. Y eso hizo que la apuesta de BuscaLibre por la distribución física, corregida a tiempo, terminara siendo menos conservadora de lo que parecía.
La logística como verdadera ventaja competitiva
Buscalibre no compite solo como librería digital, compite como traductor logístico de un mercado editorial disperso y es ahí donde pretende apalancar su crecimiento, profundizando servicios asociados a la entrega, como puntos físicos, alianzas con librerías y consolidando su propia cadena logística de última milla.
La logística, de hecho, parece ser uno de los grandes diferenciales. En la entrevista, Stekel afirma que en Chile más del 70% de los pedidos se despachan con flota propia; en Colombia, ese porcentaje ronda el 50%, y en otros mercados el modelo se adapta según la geografía y la escala. Lo interesante aquí es que, conforme madura el comercio electrónico regional, el verdadero valor no está solo en la plataforma, sino en controlar la promesa de entrega. En categorías de alta urgencia, eso ya es evidente; en libros, puede parecer menos crítico, pero determina costos, experiencia y recompra.
El reto ecuatoriano
El desafío que ha sido para Buscalibre entrar a Ecuador muestra ese punto con claridad. Stekel reconoce que Ecuador ha sido un verdadero reto por factores aduaneros, por el tamaño reducido del mercado editorial local y por una oferta nacional limitada, dado que buena parte de los libros son importados. Aun así, insiste en que la apuesta es seguir creciendo y ofrecer a los clientes una vía más fácil, rápida y económica para comprar libros del exterior, y a la vez dar visibilidad internacional a editoriales y autores ecuatorianos.
Esa lectura es importante para un país como Ecuador. Porque el valor de una plataforma como Buscalibre no se limita al consumidor final que busca un título difícil de conseguir. También abre una pregunta sobre la circulación regional del libro producido localmente: cómo una empresa tecnológica puede convertirse, además, en un canal de exportación cultural para mercados editoriales pequeños. No resuelve por sí sola las debilidades de la industria, pero sí introduce una infraestructura que puede ampliar alcance y demanda.
La lección empresarial de Buscalibre
Quizá la principal lección del caso no esté en la historia de cómo empezó Buscalibre , sino en la capacidad de corregir errores que tuvo. Buscalibre nació detectando una fricción muy concreta, creció resolviendo una carencia regional y sobrevivió a su propia tentación de parecerse a otros. En vez de transformarse en un marketplace de todo, volvió a enfocarse en aquello donde sí tenía una ventaja: conectar catálogos, países y lectores.
En tiempos en que muchas startups buscan volumen sacrificando claridad, la historia de BuscaLibre recuerda algo más básico: una empresa no escala por vender más cosas, sino por entender mejor que otros qué problema resuelve realmente.