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El bonaerense Guillermo Gonzalo dirige este emprendimiento familiar que tiene como filosofía superar las expectativas de sus clientes y brindar un servicio esmerado y bien presentado. Foto: Francisco Espinoza,para LÍDERES

El bonaerense Guillermo Gonzalo dirige este emprendimiento familiar que tiene como filosofía superar las expectativas de sus clientes y brindar un servicio esmerado y bien presentado. Foto: Francisco Espinoza,para LÍDERES

Las carnes a la brasa con toque argentino cautivan

2 de enero de 2018 14:07

Sentite como si estuvieses en una parrilla de Buenos Aires. Los mágicos sabores de la carne argentina están en Chamuyando. Con esa frase el restaurante instalado en Ibarra, en junio del 2014, conquista los paladares.

El argentino Guillermo Gonzalo es el creador de este emprendimiento, ubicado en el sector de El Retorno, al sur de la ciudad.

Todo nació con el sueño de tener un negocio propio. Así comenta el bonaerense que llegó al país en 1995, por una propuesta de trabajo. Luego, durante 17 años, gerenció una distribuidora de lácteos en la Sierra norte.

Sin embargo, en su cabeza siempre rondaba la técnica y el aroma de la carne sobre las brasas rojas, como preparaba Santo, su padre. Esa imagen de la familia y amigos hablando y compartiendo un asado dominical, como se acostumbra en Argentina, se la conoce como chamuyando.

Luego de independizarse le apostó a la pasión por las carnes cocidas al carbón. Su esposa, la argentina Mónica Polanco, diseñadora gráfica, le sugirió y diseñó la marca, aprovechando el término rioplatense. Así nació Chamuyando Parrilla Bistró.

Con mucha ilusión, la familia, compuesta por tres hijas, rediseñó su casa. De pronto la villa, de paredes de adobe y teja, se convirtió en un restaurante de cómodas y acogedoras salas.

Ahora está decorado con fotografías que evocan rincones como el estadio de Boca Junior, el Obelisco, el centro de Buenos Aires. También hay carteles con frases cómicas y sugerentes, que atrapan a los visitantes, como una que dice: Si vino y no toma vino, entonces para qué vino. Hay una variedad de merlot, cabernet sauvignon, malbec, entre otros.

La carta, que posee una variedad de carnes a las brasas de res, cerdo, cordero y pollo, también tiene nombres con identidad porteña como bife La Recoleta, ojo de bife La Bombonera, cordero Patagónico, milanesa a la Argentina, costilla San Lorenzo, asado de tira Martín Fierro. Este último es un corte de costilla de una res joven.

Abre jueves, viernes y fin de semana. Al inicio solo domingos.
Para empezar invitó a personas cercanas a probar las delicias que preparaba personalmente Guillermo en la parrilla que instaló junto a la anterior cocina familiar.

En apenas un mes la noticia se regó por Ibarra y los comensales comenzaron a llegar, e incluso hacer fila. Eso le obligó a ampliar el horario de atención y contratar un parrillero, con el que compartió los secretos culinarios que aprendió durante su niñez y juventud.

Otro fuerte de Chamuyando Parrilla Bistró son las pastas elaboradas artesanalmente. El emprendedor aprendió a prepararlas con su abuela Francisca Migli, cuando era chico, como él dice.

Aún recuerda la cocina de la matrona nacida en Piacenza, en el norte de Italia. Desde ahí vienen las recetas con las que elabora los sorrentinos rellenos de jamón y queso ricota, de espinaca y de jamón. También, hay una variedad de raviolis y hamburguesas. Las ventas mensuales, en promedio, son por USD 8 400.

Gonzalo disfruta charlando con sus clientes. Esas conversaciones, incluso, le han permitido conocer los gustos de vegetarianos, para quienes también ofrece un menú. “Preparamos un morrón a la parrilla, con queso mozarela y huevo”.

Uno de los secretos del éxito es que los platillos se renuevan periódicamente. Por estos días, por ejemplo, está en prueba el Súper T-bone, un corte de carne para los más golosos. El platillo, que se ofrece sobre una tabla, va acompañado de papas fritas y ensalada clásica y del huerto. Estas últimas varían, de acuerdo a la temporada.