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La planta de producción de Chocolateca ocupa un área de 400 metros cuadrados y opera en el sur de la ciudad, en el sector de La Argelia. Allí trabajan 15 personas. Fotos: Galo Paguay / LÍDERES

La planta de producción de Chocolateca ocupa un área de 400 metros cuadrados y opera en el sur de la ciudad, en el sector de La Argelia. Allí trabajan 15 personas. Fotos: Galo Paguay / LÍDERES

Un negocio de chocolate y frutas

16 de enero de 2017 12:53

Era 1978 y Lucila Molestina empezó a elaborar chocolate para sus vecinos. El trabajo lo hacía en su casa, ubicada en las avenidas Orellana y 6 de Diciembre, en el norte de Quito, y contaba con la ayuda de amistades. Era básicamente un pasatiempo.

Los chocolates empezaron a gustar a más y más personas. Primero fue a la familia y luego a sus amigos; todos fueron recomendando las golosinas de Molestina. Para esto ya había empezado la década de 1980 y los habitantes de Quito miraban con curiosidad la construcción de pequeños centros comerciales.

Uno de los primeros fue Multicentro. Allí la familia de Molestina la motivó para instalar una isla para vender, de manera más formal, su producto bandera: cáscaras de naranja recubiertas de chocolate.

La idea tuvo éxito y Chocolateca daba sus primeros pasos como una iniciativa familiar con planes de expansión. La familia abrió un local cerca de tribuna de la avenida Shyris, en donde también funcionaba ya una pequeña planta de producción.

Los secretos gastronómicos de Lucila Molestina(+) pasaron a sus hijos, quienes continuaron con este negocio que hoy en día factura cerca de medio millón de dólares al año por la venta de bombones, chupetes rellenos de caramelo y frascos con frutas recubiertas de chocolate.
La transición para la segunda generación permitió iniciar una nueva estrategia: esta consistió en ingresar a más centros comerciales con islas como puntos de venta. Así el crecimiento de Chocolateca continuaba.

En el año 2000, fue el turno de la tercera generación de la familia. Miguel de la Torre se puso al frente del negocio y fue el responsable de innovar el producto, ampliar los niveles de producción, mejorar la presentación, abrir nuevos canales de venta en cadenas como Supermaxi, Fybeca y otras.

“Fue un año duro -recuerda De la Torre-, pero la marca ya era reconocida en el mercado y competía bien ante chocolates importados”. La clave fue mantener la esencia de chocolates hechos en casa de manera artesanal. Además se mantienen las recetas de la abuela de este empresario.

Otra estrategia fue estar atentos a los gustos del mercado. Por eso se actualizaron sabores y presentaciones. Hoy la empresa oferta sus chocolates en envases de cartón y aluminio, así como en pequeñas cajas de balsa.

Uno de sus proveedores es Envatub. Pedro Cevallos, titular de esta empresa, cuenta que trabaja con la empresa de De la Torre desde el 2012 y que en este tiempo las relaciones comerciales se han desarrollado de la mejor manera.

Cevallos recuerda que conoció a Chocolateca cuando él trabajaba en una firma cartonera. Luego, con su propio negocio, se convirtió en proveedor. En el 2015 Envatub le vendió a la empresa de chocolates unos 50 000 envases y el año pasado fueron 27 000.

Los cambios en la empresa familiar no se detienen. Desde mediados del 2015 la producción se cumple en una planta ubicada en el sur de Quito, en la que se invirtieron cerca de USD 250 000 en infraestructura. A eso se suma la maquinaria suiza, estadounidense y ecuatoriana valorada en alrededor de USD 350 000 y que se viene utilizando, en algunos casos, desde los primeros años de la empresa.

En la planta trabajan 15 personas que manejan con destreza el chocolate y las frutas, entre las que se cuentan naranja, piña, uvilla, coco entre otras. “Lo que no ha cambiado es la cáscara de naranja recubierta de chocolate, es el producto con el que todo empezó y es el que más se vende”, dice De la Torre.

En el camino recorrido, la empresa ha tenido que sortear dificultades. El más reciente fue el bajón de las ventas el año pasado, por la situación económica del país. Pero el negocio se recuperó con las ventas de diciembre, según el gerente de la empresa.

Juan Diego Guzmán es el gerente comercial de la compañía. Él detalla los planes que tiene Chocolateca para este año. “Acabamos de cerrar un contrato con una distribuidora para llegar a más puntos de venta que van desde el comercio tradicional hasta nuevos supermercados”.

También se plantearon franquiciar las islas, para que otros emprendedores puedan ser parte del negocio. Una tercera meta es empezar a exportar puntualmente a Chile. “Estamos en los procesos finales y esperamos empezar con los envíos en este año”.

La empresa también observa con detenimiento el mercado de la Unión Europea, ahora con la vigencia del acuerdo firmado entre Ecuador y el bloque europeo.