placeholder
Las ventas en Labotorios Luque, que fabrica productos para el cuidado de la piel y el cabello, crecieron un 12% en el 2016. La compañía familiar espera seguir invirtiendo este año.  Fotos: Joffre Flores y archivo /LÍDERES

Las ventas en Labotorios Luque, que fabrica productos para el cuidado de la piel y el cabello, crecieron un 12% en el 2016. La compañía familiar espera seguir invirtiendo este año. Fotos: Joffre Flores y archivo /LÍDERES

A invertir en higiene y belleza

11 de enero de 2017 16:07

La industria de los cosméticos en el país tuvo un año de crecimiento desigual. Hubo empresas a las que les fue mejor que a otras, según voceros del sector.

La producción de cosméticos llegó a los USD 54 millones en el 2014, con una proyección de USD 65 millones para el 2015, según datos del Ministerio de Industrias y Productividad.

Aunque la industria carece de cifras actualizadas sobre su desempeño en el 2016, sus actores consideran que fue un año en el que las ventas despegaron, lo que les permitió, en muchos casos, realizar inversiones o retomar las postergadas.

El ecuatoriano es un buen consumidor de cosméticos. Según la Asociación Ecuatoriana de Empresas de Productos Cosméticos, de Higiene y Absorbentes (Procosméticos), 98 de cada 100 hogares del país tienen al menos cinco productos cosméticos. Uno de esos productos son los destinados al cuidado, protección y nutrición de la piel y el cabello.

La industria del cuidado de la piel, un segmento del sector cosmético, ha sabido renovarse y seguir las nuevas tendencias mundiales. Es el caso de Laboratorios Luque , una empresa familiar nacida en Guayaquil hace 67 con la oferta de recetas personalizadas bajo el esquema de fórmulas magistrales. La firma mantiene esa identidad, pero con el tiempo evolucionó hacia la oferta de productos dermocosméticos. “El año pasado sacamos productos nuevos y este también prevemos hacerlo”, dice Luis Vidal, jefe de Marketing de esta empresa.

La ventas de esta compañía crecieron un 12% en el 2016, mientras que en diciembre llegaron a un 46% más de las registradas en el mismo mes del 2015. Mariela Jaramillo, gerente de la firma, considera que la restricción a las importaciones de cosméticos y sus componentes le permitió al fabricante nacional ganar espacio. “El ecuatoriano está aprendiendo a apreciar el cosmético nacional, le está perdiendo el miedo. Debido a la restricción de las importaciones, en el caso de nuestra marca nos hemos visto beneficiados”.

En el 2014 el sector de los cosméticos firmó un convenio con el Ministerio de la Producción para impulsar la fabricación del producto nacional, a través de una reducción progresiva de las importaciones. Ese año , la Cartera de Estado acordó con cuatro grandes empresas del sector, con plantas de fabricación en el país, el incremento de su producción desde el 2015.

El trato alcanzado y firmado por Procosméticos implicaba el compromiso de que la industria redujera sus importaciones un 25%. El compromiso incluía el uso de un 100% de alcohol local. Este producto se utiliza en la elaboración de fragancias, por ejemplo.

Yanbal Ecuador fue una de las empresas que firmó el acuerdo. La multinacional lanzó en agosto del año pasado una nueva fragancia para hombre, de fabricación nacional. La empresa colocó ese mismo mes 80 000 unidades de su nueva oferta en las perchas. Las fragancias representan el 45% de sus ingresos en el país, .

La importación de cosméticos fue además gravada con salvaguardias desde marzo del 2015.
Ese mismo año las importaciones en dos de las subpartidas que agrupan a la mayoría de productos cosméticos y sus componentes llegaron a USD 387 millones, mientras que las exportaciones fueron de USD 32,5 millones. El año pasado, entre enero y octubre, las importaciones llegaron a los USD 98,7 millones; los envíos al exterior sumaron en el mismo periodo USD 18,5 millones.

El sector de los cosméticos se aglutina en cuatro segmentos o grupos: las preparaciones de belleza, preparaciones capilares, perfumes y aguas de tocador, y artículos de higiene personal y afeitado. Muchas empresas elaboran productos específicos para determinados segmentos o nichos de mercado, mientras que otras abarcan casi toda la gama de la oferta de cosméticos.

La compañía farmacéutica Rocnarf, que lleva 40 años en el mercado de los medicamentos, creó en el 2009 su línea Cresens, de productos dermocosméticos. Desde entonces, la compañía guayaquileña ha ido incrementando su oferta de productos en el segmento, con la creación de diferente líneas para el cuidado y nutrición de la dermis.

Francisco Cordero, gerente Rocnarf, considera que la dermocosmética es un área que no deja de crecer en el Ecuador. Menciona que ha mutado desde la simple oferta de maquillajes, hasta la especialización con la incorporación de nuevas tecnologías y el descubrimiento de nuevos ingredientes y activos.

Para este empresario del sector, actualmente cada vez más los productos para la piel demandan de un mayor desarrollo, que suelen demandar muchos estudios clínicos antes de salir al mercado. En el 2014, la compañía extendió su presencia en el mercado dermocosmético nacional con la creación de una nueva línea destinada al cuidado y nutrición de la piel de la mujer. La línea, bautizada como Biofemme, se oferta como una alternativa al producto importado, pero a un menor precio.

La compañía invirtió USD 600 000 en la nueva línea, y para este año prevé la incorporación de nuevos productos bajo la misma oferta del cuidado de la piel.