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Los estudiantes de Gastronomía de la San Francisco que fueron al Instituto Paul Bocuse. Foto: Cortesía  Universidad San Francisco

Los estudiantes de Gastronomía de la San Francisco que fueron al Instituto Paul Bocuse. Foto: Cortesía Universidad San Francisco

El curso en Francia incluyó un premio

15 de agosto de 2017 15:45

Fue una excelente noticia para la Escuela de Gastronomía de la Universidad San Francisco de Quito. Los 13 estudiantes que estuvieron en el curso de verano de este año, en el famoso instituto Paul Bocuse, en Francia, ganaron un concurso interno en el que participaron estudiantes de 16 países.

En una relación académica que lleva ya cinco años entre estas dos entidades, esta es la segunda vez que alcanzan el primer lugar. En otra ocasión ocuparon el segundo. Y lo hicieron en este acreditado centro de renombre mundial.

Rafael Villota, director académico de Gastronomía de la San Francisco, destaca que el Paul Bocuse es uno de los mejores institutos culinarios del mundo, conjuntamente con el Culinary Institute of America, de EE.UU. Universidades de Perú, Chile y Colombia son parte de la Alianza.

Una de las ventajas de la red es que los chicos, durante los meses de verano, pueden hacer un curso intensivo de dos meses y medio en el Instituto. Es una formación de alta gastronomía francesa, a lo que se suma la cultura del país galo, cursos, visitas, viajes, pastelería, chocolatería...

Los chicos de tercer año, que son quienes viajan, tienen las capacidades suficientes para poder hacer cualquier cosa y aprender nuevas técnicas de cocción, de plateado, entre otras
En el concurso, dice Villota, lo que hacen básicamente es transformar platos ecuatorianos, ponerlos o utilizarlos bajo estas técnicas y hacer presentaciones excepcionales. Lo que se juzga es la técnica y el sabor. “Nuestros estudiantes montaron la mesa y dos de ellos vistieron atuendos típicos de Otavalo. Incluso se toma en cuenta el servicio a la mesa”. Se prepara y presenta un menú completo, que es degustado por los embajadores de los países concursantes y algunas autoridades francesas. Se trata de una entrada, un plato fuerte, postre, bebidas y pudiera ser un aperitivo del país.

El hecho de haber obtenido este reconocimiento refleja que la gastronomía ecuatoriana tiene un gran potencial para ser mostrada en el mundo y las técnicas también. “Los sabores nuestros en sí, si son bien utilizados, podrían ser muy bien explotados afuera. Y estos son algunos de los argumentos por las cuales nuestros chicos pudieron ganar. Además, refleja la educación que tienen”.

Villota destaca que, sin duda, la formación que reciben y que se genera a través de esta alianza es importante. El simple hecho de poder visitar el instituto, y además ser parte de su formación, genera un plus para los chicos, pero también para la Universidad, ya que se forman en la “cocina madre”, como se puede decir que es la cocina francesa, dice Villota. Pero las cosas no quedan ahí. Cuando los chicos regresan, luego de su período de descanso, ellos realizan su última práctica gastronómica en la universidad. Lo hacen en el restaurante Marcus.

Es en este momento, comparten lo que aprendieron en Francia con aquellos compañeros que no pudieron ser parte de este curso de verano. Ellos se hacen cargo del restaurante durante un semestre; en este tiempo crean nuevas cartas y nuevos platos.

Uno de los estudiantes que estuvo en Francia es Franco Esteban Solórzano. Cuenta que haber obtenido el primer lugar es un orgullo para el país, para la Universidad y para ellos, por el peso que tiene el Instituto en el mundo de la gastronomía y de la formación académica con los mejores chefs “quienes muestran su pasión y vocación en cada cosa que hacen”.

Se pusieron en escena técnicas e ingredientes franceses y ecuatorianos, pero con un requisito: que se denote el sabor ecuatoriano.